martes, 23 de junio de 2009

Humo Rosa



Lugar de encuentro y desencuentro, el humo vaga por la ciudad desflorecida del romance que sí pensé era hermético mas no falso.
Ajusta el aire su túnica de nieve, tus ojos -alpeta rápido- han servido; serán desechados por su mirada ausente, de ti, de mí. llena de aquella hipócrita escaramuza, apenas y galopa, tiene el alma fresca, no conoce noche, ni pesar.
El eco de la aurora es diminuto, navegará entonces un pañuelo con un pañuelo con ejército de ilusiones que caerán en otro. Delirio de mi sed infinito.
Masturba ahora a la Rosa -quiero que sangres- a ver si las espinas te dan ternura, mi sexo para ti será negado.
Marinerito riela, riela, navega en el mar de lirio nuevo, de puto enfrascado, de pluma débil, no me olvides, sangra de mí en tu espíritu de lengua libre, nunca dejaste de ser libre, sólo que crei me habias obsequiado tus alas. Dolor tenue, seguro.
Quedarás como el que duerme, ángel con alas, cupido te conjura donde no hay límite.
No dejas la polvora, la suplantaste con tu infierno, humo zona, la rosa, la pena.
Amor mío, la sombra, la herida que desemboca en mí, sólo en mí solo.
Palidecen tus ojos profundos, tus manos nerviosas, tu encanto, se difumina tu compañía, tu nodriza es una aventura desmedida.
Navegarás, seguirás errando y encontrarás al final tu muerte, sin camino, ni aguas, ni tiempo, ni siquiera con tierra serás un caracol, irás lento en el vacio, No sé, quizás nos encontremos en el infierno, pero yo llegaré de la mano de una manzana bella y vespertina, amando; y tú fragmentado, cansado adolorido, Solo.