jueves, 20 de agosto de 2015

Hombre de invierno



Tramontar sobre tus pechos, imposible,
son apenas tegumentos de uva seca.
Varón, labial, muerte de los vidrios, chapa,
chaleco apenas, calzón de río, tarde,
desde tu pierna izquierda hasta la derecha,
dos vivas libélulas de lenguas trémulas,
se transmigra sobre el gingko, amorenado,
o sobre abismos donde oscila lo exiguo.
Ceño de Apolo, labios de Jacinto,
suerte de Céfiro, Mozart despoblado,
el calor de Yucatán es tu castigo,
tu piel lo atestigua, henequén, sisal seco,
tu baba de afiebrada temperatura
vence el agostamiento de quien suspira
y por llorar incendia a otro castillo
donde habitan, otros como tú, de invierno.  


Retrato de estudiante
Antonio Pinto Bandeiras