Para Norma Tarsia
…Entonces
el ritmo de la sordera era la muerte y
no tuviste miedo de ella sino del silencio. Como intervención quirúrgica, como
intervención médica, como indagación de la manera de morir, rebautizado cuerpo
con la voz de un cuerpo mutilado, no te lo dijo, no la oíste decir “Mi padre, Guillermo Kahlo, era muy
interesante y se movía con gracia al caminar” pero intervino quien lo
escribió con la palabra enferma de silencio pero sin pausa, vigorosamente,
perpetró su amanecer al segundo amanecer de entonces, tu amanecer, tu
crepúsculo, falsa conspiración de la carretera con el automóvil, errónea
procesión hacia la muerte porque la muerta mató a la muerte y te equiparaste al
milagro, al milagro de dejar pasar el tránsito de irrevocable suerte, la reina
de la oscuridad, la señora hermana de los féretros, de las huesas, de las
criptas, que tatúa mármoles con epitafios; fuiste enemiga de la tierra
subterránea, entonada a celebrar la salida del hospital, ambicionada… "Espero alegre la salida y espero no
volver jamás" y el jamás se te anegó en los ojos, erizó tu cabellera,
la pintó del blanco atributo del tiempo, y has sido tú el rumbo de la perpetua
anulación que deseaba, la gracia de la vuelta, la razón de una faena,
fantástico rival el rival del cielo, tu rival.
¿Recuerdas
los pequeños árboles, las ramas verdes todavía y que hoy son troncos cafés,
fuertes? No la herida, sino la cicatriz de la tierra, se alza sobre tu
pensamiento para sentirte más que árbol porque te desterraste, a diferencia de
ellos, no te plantaste pero sí te reedificaste
Sus
ojos contienen al tiempo, la profundidad de la constante incógnita es la mirada
así, tres años de metástasis, tres años más con él, con la ternura, con la
caricia de la tarde contenida entre tus palmas, por tus pies que caminaron
hacia la rebelde farmacia de la orilla: el mar que te impedía decaerte, en
quien camuflaste las lágrimas: sal con sal pero no eternidad sino instante en
ti; allí se separaban. El secreto tuyo está contenido en los brazos de las
anémonas, secreto que al mar fue, o perla que siempre será. La creación de un dueño que surge de un
sueño. La creación de un náufrago, la creación de ti, la creación de mí.

