martes, 28 de octubre de 2014

Secreto que al mar fue


Para Norma Tarsia 

…Entonces el ritmo de la sordera era la muerte  y no tuviste miedo de ella sino del silencio. Como intervención quirúrgica, como intervención médica, como indagación de la manera de morir, rebautizado cuerpo con la voz de un cuerpo mutilado, no te lo dijo, no la oíste decir “Mi padre, Guillermo Kahlo, era muy interesante y se movía con gracia al caminar” pero intervino quien lo escribió con la palabra enferma de silencio pero sin pausa, vigorosamente, perpetró su amanecer al segundo amanecer de entonces, tu amanecer, tu crepúsculo, falsa conspiración de la carretera con el automóvil, errónea procesión hacia la muerte porque la muerta mató a la muerte y te equiparaste al milagro, al milagro de dejar pasar el tránsito de irrevocable suerte, la reina de la oscuridad, la señora hermana de los féretros, de las huesas, de las criptas, que tatúa mármoles con epitafios; fuiste enemiga de la tierra subterránea, entonada a celebrar la salida del hospital, ambicionada… "Espero alegre la salida y espero no volver jamás" y el jamás se te anegó en los ojos, erizó tu cabellera, la pintó del blanco atributo del tiempo, y has sido tú el rumbo de la perpetua anulación que deseaba, la gracia de la vuelta, la razón de una faena, fantástico rival el rival del cielo, tu rival. 

¿Recuerdas los pequeños árboles, las ramas verdes todavía y que hoy son troncos cafés, fuertes? No la herida, sino la cicatriz de la tierra, se alza sobre tu pensamiento para sentirte más que árbol porque te desterraste, a diferencia de ellos, no te plantaste pero sí te reedificaste 

Sus ojos contienen al tiempo, la profundidad de la constante incógnita es la mirada así, tres años de metástasis, tres años más con él, con la ternura, con la caricia de la tarde contenida entre tus palmas, por tus pies que caminaron hacia la rebelde farmacia de la orilla: el mar que te impedía decaerte, en quien camuflaste las lágrimas: sal con sal pero no eternidad sino instante en ti; allí se separaban. El secreto tuyo está contenido en los brazos de las anémonas, secreto que al mar fue, o perla que siempre será.  La creación de un dueño que surge de un sueño. La creación de un náufrago, la creación de ti, la creación de mí. 






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