martes, 29 de julio de 2014

Óleo


Aún percibes escapes, anhelos fortuitos, aceites frescos...
A mí me gusta la juventud de las miradas, 
la inocencia de las manos, 
las calles siendo un hecho y no un recuerdo...
Juan Gerardo Ugalde



Hueles a óleo, saboreo el óleo, tacto de óleo, hijo del óleo, te parió el aceite y el color, la imaginación, el recipiente, la vasija de un arma espacial, un alma pictórica, madre óleo, padre óleo, virgen óleo que preñarás la ilusión, infringes la técnica a través del óleo, eres un cabrón con la técnica, un tapete de óleo, un sueño de óleos, un collage de sofás, flores, cielos, volcanes, cuerpos, óleo de óleos, formas la mirada, trasluces el terror de la montaña, la nieve espesa y su silencio, sexo oral de óleo, sabes a temperatura del óleo, rifle solar del indio, rifle paisajista del urbano, asesinas con óleo el cuerpo del óleo, el óleo es un patio,
   óleo: desierto de fuego
río seminal, germen para enhebrar insignias, jaula del milagro líquido, vientre del alfabeto, jardín del mar, del río, campo de membrillo, vocación fotográfica lenta, abandono de la incesante continuidad, lápida de aceite que resguarda al tiempo, modelo del momento, aspaventosa estación de un minuto, reloj pausado, vela, cuero para vestir un vestido, nudismo del mármol. Michoacán líquido, Baja California, Jalisco, se posarán en él, en él cabrán. Todo azul es infinito, todo color. Convólvulo, gardenia: olores abstenidos, imágenes sujetas: subordinados al olor del óleo; apariencias subalternas.  

Óleo: molino de cristal, transparencia muerta, epígrafe del propósito, ovulación de la almendra del pensamiento, simulación de la experiencia, filiación de lienzo, eclipse de la nostalgia, urbe lumínica, celebración del agua, celebración del viento, de la evaporación, espejismo, afirmación del hambre, afirmación del deseo, afirmación del arte, abreviación del intento, abreviación de la duda, duda del riachuelo, riachuelo de sangre, sangre tuya, sangre que abastecerá al pincel, redondez de la memoria, entumecimiento de la carne, oscuridad de la muerte, fatalidad de la sustancia, hundimiento de la despedida, despedida del secreto, secreto anudado, anudamiento de la juventud, juventud vieja, confusión espléndida, lentitud penetrada, llamamiento de la recepción, hueco del hueso, campo de raíces, raíces  de incorporación, incorporación del alumbramiento... óleo es pensamiento; fermento, después.






viernes, 25 de julio de 2014

No éramos este cadáver




Y esa flor, esa flor, amor, el huevo templado del mar, tu amorosa sonrisa, tus manos, las barrancas de los te amo, a tiempo, cuando no eras este cadáver, el nombre de esta comarca, el derrotado nombre, ciudad de México, Popocatépetl, sor Juana Inés de la Cruz, Buganvilias, las siete de la tarde ¿o decías que era ya la materia de la noche esa hora... esa flor anatómica, amarrada, sepultada, esa flor: Óscar Wilde, el libro azul que permanece en el librero y tiene tu nombre. Dorian Gray es un comando de piernas sobre mis hombros, y Gustave Flaubert es la cama mecida en agosto. Pero me empuño y Jean Genet y Cocteau son, lo que eras roído: el sudor, el polvo de las cortinas, las últimas cortinas, las grises, los rieles de los cañones, dueño de casi todos los nombres en los que me hago, todavía, y para siempre. Amor de nunca, te amaré siempre mañana. Mis pómulos ya son tenientes de las lágrimas y la imposibilidad ya no me espía, es el sur, el norte, la guarida del amanecer y la enclaustrada agua de miedo de la noche. A Iztaccíhuatl, le nace el sol; el Ajusco, lo absorbe, en el valle de México, lo decía, lo repetía, pero olvidaba el oriente. Me empuño. Xavier Villaurrutia, turbia muñeca de la electricidad y mis zapatos, mis piernas, ciudad de los murciélagos, esponja de aguamarinas, de rocas más; con él, finjo que me ablando y que saber me duele. Me empuño. Carlos Fuentes, arteria estrófica, membrana de intestinal modelo. Me empuño. Octavio Paz, racimo de emigración e inmigración de aguaceros desérticos, mascara con dos rostros, poético y laberíntico sol, segundo pie de sor Juana. Me empuño. Wislawa Szymborska, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Rosario Castellanos, Alfonsina Storni, integración femenil de mis varoniles enemigos, separación del corazón y las venas y, sin embargo, maquinal plumaje erguido, administradoras del suicidio, de la inquieta arruga del sueño y de la depuradora mirada de un siglo, del entrelazado dolor con la alegría, matiz carnal y color de la conquista. Me desconozco. Pablo Neruda, ojo entrañado, raíz de un ciclón mineral, atmósfera del aguijón que tengo en, de mi brazo, la vena. Me reconozco. Federico García Lorca, lámpara extendida, montaña española de granadina voz, imagen del heroico y patriótico fusilado, sangre de afiebrada temperatura, aullido de los tropos gitanos, principio de mi vida, de esta vida. Cuando no éramos este cadáver, textil oxígeno fuimos, cuando no éramos esta flor. 



Imagen: Ariel Soto




jueves, 24 de julio de 2014

El tiempo en falda




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Vence esa túnica de puta para arrancarte el miedo. Vence la tribu de tus ansiedades. Véncete, puta. Oblígame a calentar tus piernas, a vencer la amamantada lluvia de las descendidas anacondas fluorescentes.
El otoño nunca otoñará la empavonada superficie de los labios de bilés líquidamente marchitos.

Al besar, escribes; al escribir, narras el placebo. Encima del vello púbico, matorral, fermentación, raíces, germen, nupcial bautismo que hermana piel y cielo, nace un árbol de hierro. Véncelo, vénceme, mujer y hombre, nocturno espejo. Chíngame la boca y el sexo, busca el burbujeo mineral de mi garganta menos enamorada. Eres el tiempo en cortina. Eres el tiempo en falda. Eres este tiempo de masa, de carretera. Eres este tiempo con una voz perdida y una juventud que se levanta. No rutinario tiempo. De agua, eres este tiempo. Al separarme de un brazo, me voy de ti, me hundo. Eres esa fatalidad y ese secreto que me insufla con alientos de un hueco y una espina.... un hueco y una espina... Vencer la nuca y olvidarme que somos sólo pechos. Vencer tu espalda y mirar al sol en flor de madrugada. !Qué vientre, amor, qué yegua de aventura!, en esa estepa, siempre estepa confinada, que nos modera. Vencer tus ojos, nublar la obscenidad que me proclama, espuela entumecida y luego espuela abierta y dura, el corazón es siempre bocarriba.

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Este he sido ¿Éste? Siempre lo dudo ¿siempre? Me llenará una dimensión. Me bastará un suspiro, ¿un beso? Era así la yema de sus dedos. Era la oscuridad la piel de su memoria y soné amarrado en los pies de un desierto, soné silencio. Flor de mis identidades, páramo de cuevas, luces políticas de hombres sin política, alumbran la fatigada diadema de mi pensamiento. 

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He liquidado mi desnudez en los espejos. He sido guiñado por el pecho de un caballo. Me ha atormentado el ansia de ser una mujer que lo recuerde todo, que nombre cada cabello, que lo quiera, que mis uñas sean territorios, patrias, de acrílicos, de siglos; de tirarme al mar desde el confín celeste; de ser la misión de un hombre, de un niño. Que mi entraña tenga un nombre, que no me eviten los estúpidos, que brinden sobre mí hipocresías y globos de silencio esperen mi contraste; que se me desarreglen más los dientes y los sueños y tener un tubo muy caliente y, sobre un clavicordio, cantar que tengo más amigos que libros. 












lunes, 21 de julio de 2014

Entrevista a Juan Gerardo Ugalde



Juan Gerardo Ugalde, nació en el hermoso Valle de México, Cuautitlán Izcalli, el 21 de julio de 1995. Actualmente ha sido seleccionado para estudiar en la Escuela Nacional de Restauración, Conservación y Museografía. 

Apuesto, molino de vientos, epígrafe, anunciación, promesa, nudo que se vence en la violación del tiempo. Al reír, filtra. Es un chorro de labios, de ojos; una ola de irremediable juventud. 




EDUARDO: ¿Ser artista se aprende?

Juan Gerardo: Es que, para empezar, no sé qué es arte; entonces, por lo tanto, no sé qué es ser artista; no sé si se pueda aprender o no.

EDUARDO: ¿Por qué no te aceptas artista?

Juan Gerardo: Todo lo que he leído, lo que me dicen... no me convence, no me llena. Hubo una etapa en la que, por el hecho de pensar qué era arte, no me sentía cómodo trabajando porque decía: esto no es arte y yo quiero conseguir hacer arte. El punto está en no buscarlo. Si es que hay arte, para empezar... Las cosas se van dando porque tú nunca pretendes hacer arte. No me siento artista porque en este momento no sé qué es arte ; no sé qué es ser artista. Entonces yo sólo pinto y dibujo.  

EDUARDO: Reconocerte como artista, ¿no crees que te otorgaría algo?

Juan Gerardo: Incomodidad, porque al no saber qué estar haciendo, me sentiría falso.

EDUARDO: ¿Cuál de tus sentidos valoras más?

Juan Gerardo: (No entiende el sentido de mi pregunta, afortunadamente, para contestar:) Tal vez mis manos. Sin las manos, no podría tomar un pincel.

EDUARDO: ¿En términos de experiencia...?

Juan Gerardo: El placer de tomar un lápiz -de hacer algo con un lápiz- es mayor que el placer de observar. El placer de observar, en mi experiencia, ha sido la parte tortuosa, esa parte en la que ves algo y no siempre captarlo del todo. A veces dibujas algo y dices "no, es que no capté las cosas, no observé las cosas bien" En ese proceso es cuando se genera la evolución pero no es tan placentero como tomar el lápiz y hacer algo.

EDUARDO: ¿Siempre tuviste la necesidad de escribir, de pintar, de dibujar? ¿A qué edad comenzaste a estudiarlo?

Juan Gerardo: Sí, siempre. Comencé a los 15, cuando entré al CEDART

EDUARDO: ¿Se convirtieron en el sentido de tu vida?

Juan Gerardo: Sí. Conforme vas trabajando, con todo lo que te enseñan en una escuela, comienzas a formar búsquedas más personales. Encuentras una forma de, al menos, tener una idea de quién eres. Se vuelve una necesidad

EDUARDO ¿Realidad o Fantasía?

Juan Gerardo: Realidad

EDUARDO: ¿Por qué?

Juan Gerardo: Es fantástica.


EDUARDO (La pregunta es de Vladimir Rubio): Cuando haces una obra, ¿la haces para ser visto o para verte en ella?

Juan Gerardo: Para ambas. La idea, al venir de mí, viene formando parte de mí; busco verla plasmada, pero el gusto porque alguien vea tu trabajo, y diga que está bien, es muy grande siempre. Es como un impulso a seguir haciendo de tus ideas una pieza.

EDUARDO: ¿Qué les prometerías a esas personas que te ven? Si voy a tu exposición ¿qué me va a pasar después de salir de allí? ¿Con qué me quedaría?

Juan Gerardo: No puedo prometer nada. A mí me generan cosas que probablemente a nadie más le generen y, por lo tanto, a otra persona le van a generar cosas que no se pueden comparar con lo que yo sentí o con lo de la persona de al lado sintió. Lo único que puedo prometer es que verán pintura y dibujo.

EDUARDO (La pregunta es de Vladimir Rubio): Cuando haces una obra ¿la sientes terminar o es ella quien te termina a ti?

Juan Gerardo: Es ella quien te lo dice. Sabes que tienes que parar porque la pieza te va guiando. En su voz, está el fin. 

EDUARDO: ¿Hay obras que dejas inconclusas? ¿Vuelves a ellas?

Juan Gerardo: Muchas (risas) Llevo un año sin terminar nada. Ha sido una cuestión de romper con todo lo que hacía. Hubo un punto, durante la etapa en la que lo hice, que estaba bien, pero "hasta aquí, esto ya no me llena" Entonces empiezas a generar otras inquietudes y empiezas a buscar otras cosas y esas cosas empiezan a generar ideas y esas ideas generan otras y estas otras, m{as ideas.... Este año que no he estado en la escuela, ha sido un proceso muy compulsivo. Estoy por aquí, por allá; he tenido que descartar cosas e igual en ese descarte se generan otras. Es como un tipo de selección natural.

EDUARDO (La pregunta es de Vladimir Rubio): ¿Has llorado con tu obra?

Juan Gerardo: Sí. Hay veces en las que quiero generar algo y pues implica muchas cosas: tiempo, paciencia... y pues no todo el proceso puede ir de golpe, o sea tu mismo carácter es el que te va diciendo hasta dónde tienes que parar y mi carácter es, a veces, muy impaciente.. llego a llorar por estrés y por el mismo hecho de no estar terminando mis cosas me ha generado desesperación. Duermo en el mismo lugar en el que pinto, es como dormirme siendo observado por todas las cosas que no he terminado. Me da esa sensación, es incómodo. tener trabajo inconcluso en el lugar en el que duermes, no es algo que me haga sentir bien, pero de la misma manera creo que forma parte de mi proceso: ir dándole pautas a lo que voy haciendo para poder generar otras cosas.

EDUARDO: ¿Te sientes libre o preso cuando estás haciendo labor?

Juan Gerardo: En libertad. Nunca me planteo si lo que estoy pintando, para empezar, es bueno o malo. Las cosas sólo llegan a mi cabeza y me resultan bonitas... más que eso: me resultan atractivas. Pienso que lo que puedo llegar a hacer no tiene un límite fijo. Me da mucha sensación de libertad.

EDUARDO (el argumento es de Vladimir Rubio): La pintura es un lenguaje ¿Es un lenguaje que te libera o encadena? Un sentimiento es un concepto, ese concepto forma parte de un lenguaje; al tener un sentimiento y "concentrarlo" en el concepto, se apresa... si la pintura es un lenguaje, ¿qué apresa o libera de ti?

Juan Gerardo: Me apresa. Así como me da libertad, me apresa. No todo lo que veo y no todo lo que pienso, me resulta atractivo. Siempre sigue una línea, sin embargo. Siempre tiene cosas en común lo que trabajo. Últimamente estoy trabajando mucho con la imagen de la carne cruda, con la infancia... esta cuestión de que te formas en el vientre de tu madre y un entorno: el entorno y tu interior te van creando, te van formando de maneras diferentes, entonces mi producción se basa en esa clase de pensamientos. Me limita, en cierto sentido, porque me siento atraído no hacia todo sino a un número determinado de cosas.

EDUARDO: Si veo tu obra ¿Cuánta revelación de ti hay? ¿Hay verdad o hay mentira?

Juan Gerardo: Respecto a mí, hay verdad, porque yo la hago. No tengo que pintar lo que la gente quiere que haga, sólo debo de pintar lo que a mí me llame la atención. Habla sobre mi carácter pero, al mismo tiempo, no se basa en mí. Así como habla de mí, habla de otra cosas.

EDUARDO: ¿El arte envejece?

Juan Gerardo: No sé qué es arte
(Risas)

EDUARDO: El dolor es una experiencia ¿en qué sentido para ti?

Juan Gerardo: Es enriquecedor. Siempre que lo he tenido, se han generado cosas. Al final, siempre he salido del dolor, con algo.

EDUARDO: Al crear ¿te inventas? o, al crear, ¿te petrificas?  

Juan Gerardo: Al crear, soy. No me invento. Ya estoy. Sólo soy.

EDUARDO: ¿Has hecho algo por encargo?

Juan Gerardo: Tatuajes. El diseño de tatuajes. Estoy muy enfocado en hacer sólo cosas que a mí me gusten. No he descartado la posibilidad de hacer cosas por encargo pero sí quiero, antes de eso, trabajar en algo que me llame la atención. Puede que no me guste lo que voy a hacer, en un encargo, pero si no le doy una importancia, me va a dar igual y entonces no va a importar lo que haga. En el caso de la pintura y de todo lo demás estoy enfocado en hacer lo que me llame, solamente.

EDUARDO: ¿Cuál es tu costumbre amada?

Juan Gerardo: ¿Amarga? (pregunta, porque confunde, afortunadamente)

EDUARDO: Amada

Juan Gerardo: Despertarme en la madrugada y sentir la necesidad de dibujar.

EDUARDO: ¿Y amarga?

Juan Gerardo: No hacerlo

EDUARDO: ¿Qué te dice la ciudad de México y cómo es su voz?

Juan Gerardo: !Uy! La ciudad de México me dice muchas cosas. Ya lo dije: dentro de las cosas que estoy produciendo, me interesa mucho esta analogía de cómo el entorno te forma, como te formó el vientre materno. No de la misma manera, claro. Te formas en el útero de tu madre y entonces, al salir, te creas en un entorno. Te conformas. Es como la misma condición a escala; pasas a una escala más grande. La ciudad me dice todo, me genera cosas. La voz de la ciudad de México es brutal. Digo brutal porque impacta; va de extremo a extremo, ves cosas increíbles. Cosas que digo !Dios, ¿por qué?! Cosas que me hacen reír, llorar; cosas que me inspiran y que no lo hacen ...

EDUARDO: ¿Te piensas quedar en ella?

Juan Gerardo: Sí

EDUARDO: ¿Qué le quieres hacer?

Juan Gerardo: ¿Qué le quiero hacer? (Ríe) ¿Qué le quieres hacer? (Reflexiona) Aportarle algo. Al menos con lo que hago, quiero generar una contribución plástica algo que hay en la ciudad. No me gustan muchas cosas que se exponen, aunque hay buenas, pero hacen falta. No hay mucha honestidad. Si no eres honesto contigo, no lo serán con nadie. Intento ser honesto y hacer lo que yo quiero hacer: darle eso a la ciudad.

EDUARDO: ¿Sin Picasso o sin Dalí?

Juan Gerardo: Sin Dalí

EDUARDO: ¿Sin Remedios Varo o sin Frida Kahlo?

Juan Gerardo: Sin Kahlo

EDUARDO: ¿Sin Rivera o sin Siqueiros?

Juan Gerardo: Sin Rivera

EDUARDO: ¿Sin María Velasco o sin Gerardo Murillo

Juan Gerardo: Sin María Velasco

EDUARDO: ¿Sin Leonardo da Vinci o sin Diego Velázquez?

Juan Gerardo: !Uy! Sin Velázquez

EDUARDO: ¿ Sin Van Gogh o sin Gustav Klimt?

Juan Gerardo: Sin Van Gogh

EDUARDO: ¿Quién es imprescindible?

Juan Gerardo: Alguien que no puede prescindir de mí es Lucian Freud

EDUARDO: ¿La admiración es aspiración?

Juan Gerardo: No. Admiro su obra. No aspiro a ser como él. La aspiración creo que te puede desviar de tu camino.

EDUARDO: ¿Cuál es la corriente pictórica que más te gusta?

Juan Gerardo: El barroco y el expresionismo, en especial el alemán. El barroco me parece muy atractivo; no lo religioso, pero el motivo religioso siempre me ha parecido muy bonito. El expresionismo me gusta por la intención en el momento de pintar.

EDUARDO: ¿Tienes colores para las sensaciones?

Juan Gerardo: Sí. A la ansiedad la relaciono mucho con el morado; la paz, con un tono rosa palo. La sensación de estar enamorado suele ser naranja; depende de la persona. Suelo relacionar colores con la gente entonces...

EDUARDO: !¿Relacionas colores con gente?!

Juan Gerardo. Sí. Mi amiga Celeste me suele recordar al amarillo; mi amiga Fancy, al azul; mi amiga Mich como un tono rosa pastel, tal vez verde; tú también me sueles recordar al verde.

EDUARDO:¿De qué color eres?

Juan Gerardo: No lo pienso porque creo que me pondría de malas.

EDUARDO: ¿Quieres permanecer en el tiempo?

Juan Gerardo: !Ay, no! No, no, no, no quisiera; suelo darle demasiada importancia al tiempo a pesar de que lo detesto.

EDUARDO: ¿Qué ocurre con el tiempo, cuando estás creando?

Juan Gerardo: Es lo que  más me perturba. Es el que me presiona, bueno, yo me presiono. Me presiono porque pienso en tiempo, pienso que ya me tardé. Pienso que no he terminado. Entonces, tal vez, mi ideal, al respecto sería que no tuviera una noción del tiempo mientras trabajo, pero siempre la hay.

EDUARDO: ¿Te sientes sustancia del tiempo?

Juan Gerardo: Sí, estoy formado por una noción del tiempo, por lo mismo, me siento parte de él .Uno nace sin noción del tiempo y se te forma a partir de que tienes que tener conciencia de él. Tal vez una forma de no formar parte de él es no conociéndolo y no aplicándolo a tu vida, pero pues te forman a que tienes que darle importancia ¿no?  

EDUARDO: ¿Tus amigos, llegan a estar en tus pinturas?


Juan Gerardo: Últimamente sí, mi trabajo se basa en pintar a mis amigos; usarlos, más bien, como referencia. Mis amigos me brindan expresiones. Me brindan cosas que no podría imaginarme en personas que no conozco, o sea, al momento en el que contacto a un amigo y le digo "oye ¿podrías dejarme tomarte unas fotos para usarlas como referencia" o algo así es porque tengo una idea en la que creo que es un buen modelo para partir, en la pieza. 



La entrevista se realizó en el mes de junio de 2014.



miércoles, 16 de julio de 2014

Entrevista a Carlos Will "Hasta que comencé a sufrir empecé a pintar"




Carlos Will, nació el 23 de Julio de 1993, en el Estado Hidalgo. Es estudiante de la licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Autónoma de Querétaro.

La entrevista se realizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México el 7 de junio de 2014. 



"Hasta que comencé a sufrir empecé a pintar" 



JEUC: ¿Cuál fue la tarea qué más hacías, cuando eras joven?



Carlos: Tareas que tenían qué ver con geografía… con la historia… todo lo que no tuviera que ver con matemáticas. Esas tareas no las hacía, de plano. Me negaba a hacerlas.


JEUC:¿Desde cuándo pintas?

Carlos: Desde que comencé a sufrir, empecé a pintar. 


JEUC: De tu acercamiento a la “alta cultura”, dime un artista que recuerdes que haya sido de los primeros a los que te hayas acercado.



Carlos: Qué vergüenza pero Frida Kahlo.



JEUC: ¿Por qué vergüenza?



Carlos: Porque ahora odio a esa señora. No tenía talento.



JEUC: ¿Qué no debe pintarse?



Carlos: Hay cosas que son muy obvias. Hay cosas que son innecesarias pintar.



JEUC: El hiperrealismo, ¿es innecesario?



Carlos: Sí, es un poco innecesario. Si de repente estuvieran todos los pintores del mundo, en un barco que ha naufragado; yo me desaparecería primero al hiperrealista.



JEUC: ¿Y a quién, al último?



Carlos: A un pintor barroco, porque es el que sabe más de técnica.



JEUC: ¿A ti te gustaría ser barroco?



Carlos: No, pero admiro a los barrocos. A mí me gustaría ser más minimalista (risas)



JEUC: Tus obras ¿son errores o son aciertos? ¿Qué afirman; qué niegan?



Carlos: Hay tanto errores como aciertos. Y afirman y niegan toda clase de cosas que tienen que ver conmigo. Y entonces mientras más yo sienta que están afirmando o negando algo o diciéndolo… afirman muchas cosas.



JEUC: ¿Qué tipo de arte, te conmueve?



Carlos: Lo que más me ha conmovido es la pintura y es lo que más me gusta, sin embargo… bueno, tengo que decir que es lo que más me gusta porque es lo que más he visto. He visto muchísima pintura. El cine también me gusta mucho, pero he visto poco cine. He visto películas que al final terminan siendo muy conmovedoras. La danza, últimamente me ha conmovido bastante. Me ha sorprendido de mí mismo… es algo a lo que yo no había tenido algún acercamiento, o muy poco, o de mala calidad porque, como en todo, hay calidad. Te digo que lo que más me conmueve es la pintura, pero si veo la pintura de una manzana pues no me va a conmover nada. Últimamente he visto danza, por la escuela, he tenido ese contacto.  Me han conmovido… es algo que pensé que no me iba a pasar. Yo decía “no, es que la danza”… sobre todo la contemporánea, ¿sabes? He visto registros, videos de este tipo de danza y preguntaba ¿qué le encuentran a eso? Pero estar ya en el recinto, teniéndolo en frente, y cuando está bien ejecutado es una cosa que me ha conmovido mucho.



JEUC: ¿Tus obras, son testimonio?



Carlos: No todas pero sí hay algunas que son testimonio de cosas que suceden. Hay algunas que son testimonios no directos y otras que sí lo son. Aunque la obra está hablando de otra cosa, hay una figuración ahí que quiere ser testimonio de algo muy específico, por ejemplo, de una persona, objeto o situación que tal vez me ha sucedido. Pero también puede ser que dentro de algún símbolo, de algún signo, yo quiera dejar testimonio de algo que me ha sucedido pero no directamente con el retrato de una persona o con la figuración de un objeto.



JEUC: ¿Tu vida artística revela a tu vida entera?



Carlos. No, revela nada más los detalles a los que les doy más relevancia. No voy a poder revelar mi vida entera por medio del arte, hasta que me dedique de lleno a eso. Yo ahorita soy estudiante de arte, entonces hay muchas cosas que no me da tiempo de hacer.



JEUC: ¿Desaparecerías la academia?



Carlos No, sí tiene importancia, el que a mí no me guste, no quiere decir que sea lo peor. Ser estudiante, me roba tiempo pero no me queda de otra. De la escuela, he obtenido muchas cosas.



JEUC: ¿Se necesita talento para estudiar arte o se puede estudiar arte sin talento?



Carlos: Sí, por supuesto que se puede estudiar arte sin talento y eso sucede muchísimo. Te pudo escribir una lista de gente ahí que pinta murales en mi escuela, que son terribles. No tienen talento. De jovencito se hicieron grafiteros y dijeron “esto del arte es lo mío” Van a estudiar y cuando empiezan a pintar bastidores, hacen grafitis chiquitos que son de pésima calidad. Y hay quien comete el error de inflarlos demasiado entonces se sienten como que son “lo más” También creo que hay gente que tiene muchísimo talento y que no es necesario que estudie/ o que tome la carrera como algo complementario nada más. Que vayan a la Universidad a aprender técnica. Yo no creo que el talento esté en la técnica. Hay gente que, incluso, puede no tener talento y tener una técnica impresionante. Pero en realidad el discurso es la esencia. Una pintura sin discurso… por más que puedas ejecutar un paisaje hiperrealista no va a tener alguna expresión. Va a estar vacío.



JEUC: ¿Qué expresaba María Velasco?



Carlos: Bueno, es que no soy fan de él. Me gustan sus cuadros. Creo que, antes de expresar, esos cuadros son un silencio impecable; con una pureza de espacio. Para mí esos espacios son silencio. Cuando los veo me siento con calma, aunque también vértigo (Hay algunos pintores que dicen que el lienzo en blanco les da vértigo pero a mí me dan más vértigo los cuadros de María Velasco) porque tienen una profundidad que allí está, expresada. Es técnica dirigida hacia algo. Velasco no pintaba por pintar. En sus cuadros, hay más. Quizás sea algo que no se pueda describir, pero, cuando los ves, sabes que ahí está. Eso nada más se logra por medio del discurso.



JEUC: Vanguardia, en el arte, es inauguración ¿no? Pero si el arte, se dice, es perpetua vanguardia, que es revolucionario en sí mismo, entonces el arte es condición vanguardista. En este sentido, ¿cuál es tu inauguración?



Carlos: Soy un artista posmoderno porque me tocó pertenecer a esta época, no porque me identifique con algún grupo. Ni tampoco me atrevo, por el punto en el que estoy de mi obra artística, a decir que estoy a la vanguardia. Mis cuadros son modernos porque pertenecen a esta época no porque esté inaugurando nada. Hasta ahorita todo lo que he hecho ha sido inspirado o, no copiado directamente, pero sí hasta cierto punto ha sido una copia de cosas que ya se han hecho. Si nos vamos al concepto más puro de vanguardia, o sea, inaugurar, va a estar casi imposible. Ya todo se ha hecho. Se pueden hacer variaciones que ahí es donde interviene la creación; difícilmente puedes inaugurar algo. Yo no me siento capaz de hacerlo. Tal vez, algún día. No puedo afirmarte “Soy un maestro de la pintura, o de la escultura…”



JEUC: ¿Cuál es tu posición frente al arte contemporáneo?



Carlos: Me gusta. Aunque mi posición no es decir “es arte contemporáneo y lo acepto” La instalación, el video-arte, son cosas que me han tocado ver mucho. Algunas me han parecido conmovedoras. Instalaciones en las cuales digo “guau, está increíble”  y otras en las que digo “esto no tiene sentido”; no me dicen nada, no siento nada al verlo. Entonces mi posición frente al arte contemporáneo es ser crítico.



JEUC: Al ser crítico, ¿creas?



Carlos: No



JEUC: ¿Defines?



Carlos: Sí, pero por una cuestión personal. Me interesa, por ejemplo, ver el arte contemporáneo y criticarlo, pero no para decirles a otros lo que me parece, sino más bien para tener parámetros de lo que quiero y no quiero hacer.

JEUC: Para mí, el arte contemporáneo no es arte, es una expresión que requiere de una definición, porque arte es tradición, forma y fondo…etcétera. La innovación requiere de técnica y requiere de esta tradición… entonces… ¿estás de acuerdo conmigo?

Carlos: Sí (risas)



JEUC: ¿La experiencia corporal es la materia seminal de tu creación artística?



Carlos: Podría ser. Nací sin ningún bagaje pictórico. Está visto que, gente que ha crecido, en medio de la selva, donde no hay ningún museo, cartel… los pones a pintar y pintan cosas muy similares. O sea, en realidad, lo que hacemos, viene de un bagaje cultural que se ha venido desarrollando durante muchos años. Con pequeñas innovaciones que alguien hace, que después alguien la copia y la modifica: así es como el arte se ha ido reproduciendo.

Yo comienzo desde lo visual. Y últimamente han intervenido otros sentidos: el tacto, el oído.



JEUC: El arte se viste de la realidad, pero no es lo real. ¿Hay asuntos fantásticos en tu obra? Lo fantástico no es lo real, entonces… (Interrumpe e interviene)



Carlos: Ahí difiero un poco, no sé qué sea para ti lo fantástico, pero en mi caso, interviene más bien lo ficticio. Porque lo fantástico lo relaciono mucho más con esta cuestión de hacer cosas que se salen del imaginario real. Dragones… no sé… cosas que hacían los surrealistas. Y no, no es algo que me interese. Me interesa la simulación de la realidad: la representación pictórica de la realidad. Pero no llegando a la hiperrealidad, a veces, ni siquiera al realismo.



JEUC: Pintura y fotografía ¿Hay relación entre ellas? ¿Qué me puedes decir de ambas?



Carlos: Cuando llegó la fotografía, se pensó que iba a desplazar a la pintura, pero fue lo contrario. Si no tengo una foto a lado, no puedo pintar. Aunque suene como trama, en realidad no lo es. Los mejores pintores, lo hacían con modelo y los tenían horas y horas sentados, con trajes rígidos, hasta que terminaban. Eso es pare mí lo mismo que tomar una fotografía allí a lado. Con la ventaja de que la fotografía es un recorte de la realidad. El modelo real se puede ver desde diferentes ángulos.

Tienen una relación muy estrecha. Depende de cada pintor. Para muchos, es fundamental.



JEUC: ¿Estás consciente de que el arte captura al tiempo; te importa hacerlo; aspiras a eso?



Carlos: Sí. En cada obra, inevitablemente pienso en el tiempo, en varios sentidos. Puede ser: el tiempo que tardo en pintar: el acto de pasar el pincel sobre la tela. El tiempo que tardo, en general, en hacerlo todo, porque yo los hago desde el bastidor, poner la tela y prepararla. No los encuadro porque no me sale. Todo eso lleva tiempo. Cuando pintas una imagen, necesariamente, congelas el tiempo pero de una manera mucho más delicada que la fotografía. Creo que por eso me gusta más la pintura que la fotografía. La fotografía es un instante: con un click pasas de la realidad a la ficción. La pintura te permite manipular mucho más.



JEUC: Hay una descripción de una autora, en donde, en ficción, es Angelina Beloff, escribiendo. Dice que llegó el momento en el que en lugar de ver personas, veía siluetas, veía un dibujo. ¿Eso te pasa?



Carlos: Sí. Con las personas no tanto. Cuando me acerco a las personas, puedo ver en su brazo luces y sombras. Es algo que irremediablemente lo empiezas a hacer y que te ayuda como ejercicio. Puede ser que el momento de hacer obra, te olvides de la foto y recordar esas luces y sombras. Por ejemplo, siempre recuerdo que la nariz siempre tiene, cuando hay luz suave, una sombra en medio; cuando hay luz dura, la parte se ve muy brillante: es un blanco puro allí. Después se van desprendiendo los tonos hacia los lados. Sí es algo que observas cuando estás con alguien. También con los objetos. Ves cómo se filtra la luz a través de las hojas de los árboles y no sólo eso sino cómo son las luces y sombras que caen en el piso. Me gusta mucho pasar por debajo de los árboles y ver esas formas… esa luz que se filtra, muy cambiante. Ese es un tema al que me he referido mucho últimamente: esa luz que es muy cambiante. Por eso es que estoy pintando las albercas porque si tú observas una alberca, el agua no para de moverse y hay un montón de luces, de colores, tonos de azul y blancos, que es imposible captarlos. ¿Cómo pasar eso, al lienzo? ¿Cómo captar esas sombras de las hojas de los árboles al aire moviéndose? Es algo muy interesante. Es captar esa cuestión efímera. No captarla con fotografía que lo congela de una manera fría. Plasmarlo en lienzo es más calculado.



JEUC: ¿Qué pasa con la percepción del estudiante de arte, se acrecienta al admirar la técnica o disminuye por concentrarse en esa técnica y no con lo que se quiso decir en la obra?



Carlos: Depende desde qué punto observes la obra. Hay obras que son técnicamente proezas pero que no tienen qué decir. Me puede gustar, por ejemplo, Matt Mullican, que son dos fotografías… una de sus cosmogonías que son dibujos súper simples hechos en unos pendones enormes que cuelga en la pared que realmente, cualquiera puede hacerlo aún si no tienes técnica como artistas, pero que detrás de eso hay una teoría muy interesante. Yo no rechazo eso. Hay calidad. Aunque sí se le puede dar más importancia a alguna de las partes, que puede ser teoría o técnica. Unos pendones que no están mal hechos, que no es cutre O basta ver a María Velasco para decir: esto está increíble.



JEUC: ¿A quién admiras?



Carlos: Cambia muy seguido. Cada vez voy descubriendo más pintores. Aunque invariablemente siempre voy a terminar mencionando a Edward Hopper que tenía un manejo de la luz brutal. En sus cuadros, sientes la luz. Me gusta también Eric Fischl. Una pintora japonesa que se llama Xinyi Cheng; David Hockney. La mayoría fueron iniciadores del arte pop. O estuvieron involucrados en él, pero sin dejar de un lado la pintura. No como Warhol que dijo “adiós a la pintura voy a hacer serigrafías” Tampoco lo rechazo, pero no es de mis favoritos. ¡Lucian Freud! Que es este pintor, por cierto sobrino de Sigmund Freud. Es muy impresionante su trabajo. Mexicanos: Carmen Chami y José Antonio Farrera.



JEUC: ¿La admiración se convierte en aspiración?



Carlos: Sí, totalmente. Cuando voy a realizar un cuadro, les doy una revisadita a los de ellos para ver si puedo realizar cierto tratamiento con la piel, los fondos... analizo sus obras técnicamente, también teóricamente, o sea Fisher pintaba albercas y ahora yo. Y no quiere decir que repita lo que ellos hicieron. Me interesan las albercas, explorar el tema.



JEUC: ¿Te sientes auténtico?



Carlos: Sí



 JEUC: ¿Te sientes necesario para el mundo?



Carlos: No. Si en unas horas que aborde el avión se cae, no pasa nada realmente.



JEUC: ¿No pasa nada?



Carlos: O sea sí va haber gente que se va poner triste. Pero no se va a morir nadie más, ni voy a dejar sin comer a nadie, al contrario. (Entre risas)…mamá si llegas a oír esto algún día… yo sé que muy en el fondo deseas que yo me muera, para poder comprarte unas bolsas de Chanel



JEUC: En tu obra yo veo maltrato al cuerpo. Hay deformidad. No hay cuerpo firme…



Carlos: Sí, está un poco difuso… sí está maltratado. Tiene que ver con una contradicción que tengo yo hacia el ideal. “Veo” un cuerpo idealizado y me gusta. Muy dentro sé que no existen. Pinto lo que veo y, hasta cierto punto, exagerarlo. Entre más maltratado… quizás tenga que ver con la personalidad de la persona… (Risas) sin agraviar… no es que tú estés maltratado es que…

La personalidad es una construcción que se da de… tú me podrás contradecir, eres sociólogo, pero es algo que se construye desde muchas cosas: la experiencia… el propio carácter… tal vez sea melancólico, histérico, con tendencia a la ira, al sufrimiento… Unos de los últimos cuadros que hice, tú lo viste, con dos caritas así verdosas, medio muertos, que dijiste “qué feo” pero le hace honor porque era una persona con tendencia al sufrimiento. No es así en la vida real, pero le puse esa cara porque me di cuenta que sufría bastante. En esos trazos hay una condición de desgaste, de maltrato, aunque había una sonrisa disimulada, al fondo, si lo analizas. Igual le gusta ¿no?



JEUC: Se habla de una verdad, como un impulso, que tiene que descargarse en la obra del artista. Cuando se piensa en el destino de la obra, por ejemplo, pensar “voy a vender esto” y entonces lo haces en función de la venta ¿se pierde el arte?



Carlos: No necesariamente. En el caso de la escuela, sucedería lo mismo, ¿no? No es para vender pero sí para entregar. Es la presión lo que “le da en la torre” Si de repente el cliente comienza a presionarte y te dice “sí, sí me gusta mucho tu trabajo pero quiero que le pongas un escudo del América” y es así como…!no! ¡Por supuesto que no voy a hacer eso!

Esta presión arruinaría la intención.

En el caso de la escuela. El maestro demanda “Tiene que quedar así” o te pide una estructura formal, un tiempo. Se puede salvar. Hay cuadros que me han pedido con ciertas medidas y técnicas y en tanto tiempo. Te vuelves loco, pero aprovechas ideas que se te habían ocurrido antes y la aprovechas para meterla al cuadro, sobre todo cuando te dejan la idea libre. Hace poco nos pidieron un cuadro basado en La metamorfosis de Franz Kafka y me quedó algo horrendo… o no horrendo, pero no me convence. Se forzó todo. ¡Tiene que fluir!



JEUC: ¿Has abandonado obras?



Carlos: Sí. Y las he reciclado… ha habido bastidores en los que pinté algo y digo “esto está horrible” Le echo pintura blanca encima y empiezo de nuevo. Tengo un cuadrito por ahí, que tiene una capa enorme de pintura. Pinté cuatro cuadros allí antes. ¡Es un bastidor maldito porque allí nunca se dio nada!



JEUC: La sexualidad ¿está presente en tu obra, te importa?



Carlos: Sí. No en toda, pero sí hay muchas obras que contienen carga sexual. Trato de suavizarlo. Últimamente me ha parecido de mal gusto ser tan evidente. Debes transmitir, pero no poner en evidencia, “ponértelo en la cara”

En el caso de la sexualidad, cuando pinto figuras humanas, el gesto es lo que le da el carácter sexual en la pieza. Por ejemplo, hay uno donde están dos parados en un zoológico y te preguntarías ¿Qué de sexual puede tener? Pero sí que la tiene: la posición en la que están ambos; una referencia que tiene hacia otro cuadro… Para mí es importante. Simplemente el hecho de pintar a ciertas personas nace ya de una cuestión sexual.



JEUC: ¿Titulas las obras? ¿Hay ocasiones en las que primera se te ocurra el título? ¿Se te complica titular?



Carlos: Difícilmente. Primero nace la obra y ya después le coloco un título. No se me complica titular. Trato de ser un poco seco. El título te puede dar alguna pista sobre la obra pero tampoco son títulos evidentes. Hace poco estaba viendo el trabajo de un pintor que hace unas cosas horrendas y sus títulos son Los danzantes, La gallina, El árbol. O sea ¡por dios! ¡Estás pintando un árbol y le pones El árbol! ¡Qué idiotez!



JEUC: Dime el nombre de una obra, que hasta ahorita, signifique para ti tu apoteosis artística.



Carlos: No hay una con la que pueda hablar totalmente de todo lo que me interesa, según mi discurso. Puedo decirte que me convence la de La sagrada familia. La expuse en la galería Libertad, el semestre pasado. Siento que en esa obra es donde mejor pude encajar el discurso con lo visual.



JEUC: ¿Sientes que la calidad de la obra dependa del tiempo en la que se tarda en realizar?



Carlos: No. La calidad de una obra no tiene necesariamente relación con el tiempo. Hay formas de resolver cuadros… un cuadro de 40 por 30 centímetros, lo puedo resolver en unas horas, posible es que quede algo bien, que me agrade, como igual lo puedo resolver en dos meses. La diferencia es que uno va a estar mucho más trabajado pero no por eso, mejor.



JEUC: ¿Qué es estilo?



Carlos: Es hacer ciertas repeticiones de ti mismo sin que se den tanta cuenta.



JEUC: ¿Te importa tener uno?



Carlos: No. Sí he adoptado algunos estilos, pero ahorita me parece una idiotez decir, en los primeros trimestres de tu carrera “yo ya estoy en búsqueda de mi propio estilo” Creo que el estilo lo van a encontrar el día que cumplan noventa años en la obra ¿no? Yo lo encuentro en la obra de Aceves Navarro que ya es uno de los pintores viejos que han pintado muchísimo. Cuando ves obra, dices “esto es de Aceves Navarro, no puede ser de otra persona” Hasta entonces puedes decir que se ha encontrado.