jueves, 31 de marzo de 2011

Los Hombres Delicados

Ofrecer a la pared corteza con más silencio,
quedarse solo
y ascender a lo no tocado por el cielo
es tener miedo.

No sabes dónde queda el sitio de la infinita obediencia y la saturación.

Caminar por la Zona Rosa no es liberarse
sólo es caminar en el miedo
en el asesinato.
Las alas con nostalgia no vuelan igual.

Es el miedo de la pulpa de los maricas en la Ciudad del gris eterno:
el gris mundo de los homosexuales:
los jotos
los muerde-almohadas, los patos, los ganzos, los sodomitas,
los apios, los cancos, los pájaros, los cabros, los niñas, los jamaicas, los mariposas, los putos, los puñales, los floras, los adelaidas, los marineros;
a los que les gusta:
el arroz con popote, la coca-cola caliente, el jitomate y cachar granizo. 

Los hombres delicados
y los que ofrendan su masculinidad en un moño de cuadrículas negro
es el luto y el miedo
el miedo de dejar en la ventana el bigote con sangre
de lubricar el camino
de ensanchar la avenida
de escurrirse en el musgo.

martes, 29 de marzo de 2011

Cerro de Tláloc

Índices texcoquenses con sombrillas para el fuego
miden tiempo y dicen:
Marzo también agoniza
ya se muere y fue asesino
Un asesino se muere. Un asesino también se muere.
Dejó en ti la alfombra negra, sombra de la ceniza
un armazón que huele a abatimiento
querido Tláloc retorcido, labio del carbón, adherido a un cerro
¿Por qué caiste en su vocablo, labia del abatimiento?

Yo te prometí mi aliento y tú un zapato de nieve
te prometí mi casa cerca y tú la lluvia
no hoyo homicida, ni fragancia que se sufre
Fue la primavera, la primavera con su sol desesperadamente solo, fueron tus ahogados celos
quiero despedirme de ti y no puedo
porque estás donde no te quise
desierto, lejano y triste
removiendo la cruza de mi corazón con un cementerio.
Sabes que desde ti imagino a mi esposo que medita su próxima calentura.
Que a través de tu pináculo pienso en el suyo.
 
 

miércoles, 23 de marzo de 2011

Que a México no llegue la Guerra

 
Que Potosí alargue su noche
que Cancún y Acapulco no tengan playa 
que Sonora se haga mar en sus desiertos  
que Monterrey devuelva el asfalto que sigua tragando en una gran piedra
y que Guanajuato parta una cebolla y lubrique sus estrías.

Hoy el planeta dispara su nostalgia
y yo no estaré para limpiar.
Que Michoacán se embriague 
y devaste su presión en una día idéntico a un laberinto
donde Nayarit y Morelos sean unas pajas con aire y dolor de cabeza inmundo de trecientos días.

Que Campeche ignore su color azul y Yucatán se funda agonizando sus fuegos
como para destruir con mar una vela y un cañón sin fuerza
Que Chiapas mate la poesía, los árboles, las velas de sus novias eternas, que enviude
para parecer solterona, que engorde y se ablande hasta hacerse horizonte de aguja.

Que Tamaulipas se esconda en las venas de los mezquites y que no hable, 
han sido años de esperar la gloria y repetir la gracia 
que Chihuahua derrita sus sangres secas, y resbalen los pies para irse.
que su infancia vuelva, la reproducción de los gusanos van siendo honorables
en el castigo, en la boca que se olvida de la oratoria dulce.
Que Hidalgo se inunde con nieves y tabacos, con blancos y morados discretos
que se vuelva cielo.
Michoacán descubra en su huerta 
las voces invisibles y doradas de los encuentros de la tierra docil
Y que Oaxaca me deje solo esta vez, 
que me deje cien colores en los pensamientos, 
que me deje sus morriñas para ser el mejor de los sombríos, 
que me bese con su boca de Hiervelagua y sus salitres.
Los arcos de Querétaro adornen como coronas 
los dientes del Popocatepetl y le den curso a la espesa saliva roja.

 Que Sinaloa sea más que un Tequila de cristal, 
se vuelva la oreja de este temeroso, y beodo artificial profundo, 
de sus playas y que Tabasco raspe la herida de los otros con sus hormigas
y sus lluvias de animal en celo, que Zacatecas sea una sábana pero que no duerma 
que acurruque su destino no-destino en el edificio que abraza la Ciudad de México 
y que me detuvo 
para empezar a silenciarnos.
Que Guadalajara interne su silencio en Zapopan
y Veracruz esconda sus sepulcros y se desprenda de sus comuniones
que todo el Estado de México se adhiera en polvo al Río de los Remedios
que Tlaxcala se haga gris y se vaya a Aguascalientes
donde los lobos se la están comiendo
que Yucatán se vuelva al ancestro y se sienta en las pirámides todas sus sienes
que, como buenas siamesas, las "Bajas Californias" se vayan juntas en una ráfaga de sol duro
que sirvan los alacranes para dejar a Durango abierto
pero que la cúspide de Puebla quede descubierta
porque entonces sabrán del amparo débil o no pero nuestro.
La guerra está aquí.
 
 

lunes, 21 de marzo de 2011

Marzo de Cabeza

Tu cultura es Tlaxcala.
Marzo que asfixió a tu madre
Marzo, de cabeza, debería tener cuenta regresiva y abrir después la puerta y acomodar la almohada
Marzo de mínimas flores, de abdomen morado
Marzo por debajo de un pez que es ligero
Marzo sonámbulo que doró tu piel
Marzo ramífica el músculo y el clóset para un evangelio
                        que no será un cádaver.
Tercer amor, tercer mes, tercer acuático de la tragedia.

Un pubis enraizado de Junio
seno despierto, marca ovalada, brisna astral incubada
ya pronunciaba tu nombre la entraña orgánica.

Página no abierta
dice que Oaxaca y Puebla
fueron juntos un cementerio palúdico
Desde entonces
que no hay entonces pero sí origen desesperado.
Sabes que la ausencia no tiene tiempo pero sí espacio.

Guadalaja ligera es Ricardo
Ciudad de México pesada es Javier
y más
un amor siempre mutilado
México siempre un poema sin rima.
Beberás de la sangre a Victor con sed de 1993
inarticulado nacimiento de cuerpo no consumido  pero ya gastado
-el gasto no es un gasto es un escaparse y vivirse, no pulverizarse.

Victor, Amor y Marzo son anagramas en la infancia.
La intención del horror  es matarlo, aliento adentro,
pero no pudo en su mezclilla, ni en su cepillo de dientes
Por eso, fondo inédito
tu brazo es el destino.


domingo, 20 de marzo de 2011

Mamá Decía

Mamá siempre decía que sacar la basura era limpiar la casa
yo siempre creí lo contrario,
aunque siempre le di razón
Siempre salvaba algo del bote o la bolsa negra.
Entonces me quedaba a jugar en el patio, el suelo
...y regresaba a marcar de gris el piso, la sala, o la colcha de mi cama.
Era feliz.

Ahora que la casa es mía
saco la basura
y en el bote
la hoja
que -cuando niño- pude
rayarla toda, hacerla un cielo
la caja
que pude haberla vuelto un palacio
el envase vacío
que pude haberlo vuelto una nave espacial o un carro de cristal
la corcholata
que pude haber vuelto ruedas de autos
revistas
que pude haber recortado sin leerlas
ramas
que pude haber vuelto árboles, incluso bosques.

Ahora soy aburrido, ciego, joven.
Otrora pude haber hecho del polvo una tumba de juguete
incluso un pastel
y digo que el envase vacío es sólo un envase vacío.
 
 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Eugenia

Los ojos, los trenes, las sirenas que no cantan
y yo con Eugenia, envidiando mi sangre que se lleva.

El arrullo de esta cama, la injuria, la burla de los desenamorados
y Eugenia comiéndose mi carne, sigue.

La amistad que seca la lógica del prepucio
los poemas éticos, la literatura ventilada, el premio nobel:
                                                              Concubino del elogio en dólares.
Y yo bostezo con la boca eternamente con Eugenia.

Debe de haber un cementerio para las vainas que nos dejan
                                           / el glande expuesto
 porque un caracol cuando camina es largo y regresa a su refugio
pero éste ya no volverá.

Temiendo el roce
envidiando a la mujer latina
a la contundente risa del cirujano con Eugenia en el bisturí
con su hombría y manos nerviosas
que se lleva la sombrilla
que da luz a un madero
y que detestan los judíos y los cristianos antiguos
que la sombra es un cráter que guarda orín y semen.
Bálsamo del secreto
              del olor a postergado
negándome el jabón y la lengua.

Dormido con Eugenia hecha
que me advierte el sueño erótico
con la amenaza de sangrar el circunloquio de mi sexo deshabitado.

Hoy no quiero soñar,
que la boca de Eugenia
se lleve por tres semanas  el libido que aún me pertenece.