jueves, 17 de febrero de 2011

Los años sin ti




Estábamos en Mazatlán, ay, Mazatlán tan hiriente que tiene la luna más oscura y los perros más dolidos. La oidan y yo los odio. 

El silencio es terrible. No es cuando nos quedábamos callados, es uno que estruja, es como una vertiente al vacío. Ahí estoy desde entonces.
Pensé que con las vueltas y los recorridos, con mi cabeza en el mundo, en la poesía, en los cafés con mis amigos escritores -casi filósofos- podrías no dolerme tanto, sí unos días, pero sólo unos cuantos. !Qué mal estaba!
En los recorridos, que son como líneas, estoy hiriéndome queriéndote de acompañante, para recargar mi cabeza y mi cansancio en tu hombro y que tú siguieras despierto para velar el destino y no dejarnos ir ambos. En la poesía he encontrado puras mentadas de ti, de los besos enlutados, de las caricias imposibles, de toda imposibilidad, sobre todo eso. Los poemas que no te dicen son los que más me duelen, también.

Y los cafés, los cafés, ay, de los cafés con los amigos, son sólo remembranzas, homnajes póstumos para ti. Cuando no te nombran los detesto, siento que te están faltando en su memoria, sé que no tienen la culpa, acaso lo hacen para no despedirme, pues casi siempre termino por irme antes de que las lágrimas me sequen los ovillos oculares, la vida.
Este silencio, es tu silencio, como si fuera el único que me importara para dolerme y callarme. No puedo distraerme en nada.
Los ojos, las mordidas, las comidas, los cigarros, !los libros!, las flores, las aureolas, los arco-iris, las escaleras, el oxígeno, el cabello, el cepillo de dientes, el baño, la cocina, la aguja, las puertas, los congresos, las bodas, los divorcios, los quince de mis sobrinas, las almohadas, los celulares, las esponjas, las camisas, los perfumes, mi mamá, mis hermanos, mis primos, mis abuelos, mis mascotas, los tesoros, los fantasmas, la televisión, las telas... Los etcéteras artículos, los etcéteras vínculos, los etcéteras domésticos, los etcéteras etcéteras; Son silencio. Y ¿qué es silencio si no la muerte?
Ya no sé si el muerto eres tú
o lo soy yo.


Primera Carta a mi Pintor


Obsequíame tus ojos unos cuantos minutos, los que te alcancen para llevarte mi imagen, toda, a tu cerebro y me pintes entonces, en el siempre quieto e inmovible tesoro del lienzo, ahí me pintes, encima de lo blanco.
Esa escena de tu presa sensible, esa estética descubierta de colores, esa teoría que enmarca tus disciplinas.

Tú me abrazas, yo no creo que sea motivo de sentimiento sino de medición de volumen, como a un tronco que se pondera con los brazos extendidos. A mi boca píntale, yo sé que puedes, sin dejar  perder su forma, un laberinto, el de los que han querido sacarme una palabra y no han podido que yo diga algo con congruencia. A ellos, mis interminables. Pintámelos en la boca.
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No recordaba esto que te escribí y nunca te dije ni dí.
Tengo el recuerdo de siempre: tu habitación con manchas tímidas y otras hasta inmorales de casi toda la pared -que era de marrón claro- con olor a aceites, a óleo. Y tú y yo ahí, yo desnudo, tú sudando en frente, el caballete no me dejaba ver si tu emoción se transfería a la excitación de tu miembro, yo pensaba que sí, nunca quise salirme de mi pose, bastante nos costaba llegar a ella, como para que en un impulso se nos fuera toda la odisea. Nunca lo supe. Tú sí supiste cuando a mí me pasó. No tenía con qué cubrirme, pero no hiciste nada, sólo sonreíste. ¿Lo recuerdas?

Al cabo de estos años me he sentido sin espejos, quisiera ir a la Ciudad de México para que me hicieras de nuevo una pintura, esta vez quiero pagarte. No será difícil para ti. !Eres un genio! Mi idea es que me dibujes en el vientre un mundo, uno, el que tú quieras, pero algo realmente extraño, que no sea éste, ya bastante tenemos con la vorágine capitalista como para darle cabida en mi pubis y en tu cabeza. Y cuando me veas desnudo recorras un país. Confio en ti.
Espero cuando abra el correo de mi casa encuentre tu respuesta. 
Tengo miedo de que tú domicilio ya no sea el mismo. No tengo tu número telefónico. Lo perdí.



lunes, 14 de febrero de 2011

Sergio


¿Quién me podría hablar de la hierba?
-Sergio -decían- Sergio
pero no sabía que su semilla era como un bajamar en su niño del cimiento.
Nunca respondió.

Esto no es un poema es un novio de noche con talco en su invencible olor a muerto.

Desentender la huída y disparar al discurso que no me dijiste, yo no sé, qué tan femeninos deben ser los años de furia, pero sí, qué tan masculina es la ciudad y sus periódicos.

Qué romántico vas con cadera jubilosa por Madero
la desinfectas del combate grosero de los injustos que le pisan
no imorales no, desazonados ni pies tienen pero la lijan, como si quisieran ya jamásescupirse en ella. La tuya, la que forma un tubo que no duele, tu casa es de céfiro.
como pileta el Zócalo para alabarse en el negro alimento de la bandera para invitarte.
¿Por qué no llegas?. Son las seis es tiempo de la insurgencia, si no vienes será un almacén de pausas.... 
ay, del subordinado !cómo te desea! en vez de ponersela mano en el pecho, la coloca en su frente, como militar y se chupa los dientes efusivamente. como no has llegado su mano ya es una momia y sus dientes son cartílagos. Ya no muerde más que tu exilio.

Samborns es un holgazán que no ha movido los azulejos, acaso Carlos fue tu aguja. Eres un pimpollo del utencilio capital. Ya no desenfrena su quietud
acaso refrenas en cada cristal esperando que uno sea molde de tus demencias.

Qué lasciva la Latinoamericana 
¿Qué luzbel le metiste a la catedral? que se está yendo abajo, su casa.

Al cuerpo le niegas, dices, la prórroga
!Qué ya se desprenda! !qué ya!
Que el mundo no era para ti
la gente
que eres un mulato de éter y agua
arriero en quien mutila.

El amor que lo cure Beatriz
con su umbilical inflexible a los años.
¿Quién pugna tu agravio de compeler a la concurrencia del antagonismos a ser tus casa?

Por fin la hierba, y no
es que el mundo no era para ti
es una paliza y emancipa tu nombre:

S olo.  
      E sperando.  
               R eír.
                        G imiendo
las                             I  soglosas 

y los                                    O  bituarios.

Eres tú en un dormitorio donde no se sueña sólo se despierta.

 No, pero es que tampoco es para ti el idioma:

tu boca es una                     ropericlutada
tus ojos son unos                tufiniciles
tu pies                                  desentopasoslidos
tu voz                                   cretomandace 
tus manos                            impohuepiente
y tu nariz                             cosmire.

La hierba, rivalidad de lo sencillo 
¿Verdad que pesa estrujarte para tan sólo intuirte?


domingo, 13 de febrero de 2011

Hay un Universo



Y las putas que me sobran me aburren en sus quince centímetros
quítame el zapato que ya es primero de Octubre.
Primero de Octubre rubio
quítame la cadera que ya no necesito recargar el cansancio
ni hundirme incesantemente en la niebla que satina el tejido.

Hay un animal adentro
hay una fruta hecha tornillo
hay un líquido para testificar que la sequía era una vieja a punto de morirse.
Es menester tu sentencia
pero el espejo no me sirve
Hay un universo de sangre, de hueso, de musculo, de deseo y de beso.
Hay un universo, Luis, hay un bálsamo.

jueves, 10 de febrero de 2011

Comulgar por un beso



¿Quién ha pegado, quién,
la estopa con semen y la venganza de las distancias,
en la pared que me cubre?
¿Quién con su sigilo rehuye sin saberlo?

Es que estoy mimetizado en la cara de un hombre
que me afila y me envaina con su túnel imposible del final.

Blanco riñón y alcatraz de Guadalajara
quién pudiera negociarte el traslado
congelarte en la amígdala y untarte un beso en el glúteo tibio de tanto ocio.

Si pudiera ser el mediodía
lo sería
te gastara, entonces, el vidrio grueso de tu ventana
para ungirme en tus rodillas
en tus piernas descansadas
para beber la urgencia de la censura que has deseado tener en tus insatisfechas calenturas.

Si dijeras que por mí -tibio, vivo-
pondrías en tus manos un cuchillo para matar mi compromiso
apostaría, para que lo hicieras, tu muerte
para salvarnos.

Si me condenaras, prisionero te templaría
fueras grasa de mi piel y el espejo.

Comúlgame un beso o inventa una deuda:
incendiar al silencio y esperar a que las cenizas griten su siniestro.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Es la tiniebla



Es la tiniebla
una gruesa garganta llena de vértigos afligidos
con el pesado cuerpo
y desde lejos es fumar una asfixia
el dudoso, el borroso, el afligido
declina su ceguera en el preso inagotable que es su cerebro
triste.

Encuentras
la nostalgia
jugando en el jardín
ves que tus plantas son cafés
habla el Te Amo con humo
es la murmuración de la memoria.

No hay
no está
su boca.

Es la tiniebla.

lunes, 7 de febrero de 2011

Rascar la Pared


Rascar la pared para hacerte duro
ser impaciente de la planta, olvidarte
ser lo que una vez creíste y no podías
los años
estar congruente en tu pobreza
ver atrás y sentir la cama cómoda
volver a abrir los ojos y ya no estar.

Respirar y congelarte
entonces saber que
todas las estrellas son una imposibilidad celeste
y la luna una puta de poeta
que repite tanto
como en el oscuro, como en la palabra romántica más absurda.

Ver un sepia y recordarte en pesadumbre
para
ser olvido y rascar la pared
para ser el polvo y la herida.

domingo, 6 de febrero de 2011

Que si muerto


Y si voy a morir que no sea de miedo, que el miedo siempre transmuta en quietud y esfinter suelto. Si toda la vida estuve estilizando y limpiando mi piel como para morir hediondo y que se me recuerde tieso y fétido. Si voy a morir que sea de quiebra, de víctima del sueño. De soledad sola, bien sola y con alguien que me sobe lo marchito porque nadie como yo –y si acaso, muy lejano- merece una pijama eterna para dormir en una sequía seca, bien seca y con alguien que retire particulas de humedades húmedas bien húmedas y con alguien que moje mojada, bien mojada y con alguien que abuse abusando de la redundancia que redunda y que vuelva mudo a este teclado y que envuelva envolviendo bien envuelto.

Que si voy a morir sea en tus manos y caído mi cuerpo encima de mí.Caído. Y dolido e intoxicado de tus palabras de espada que fueon como un líquido. Un veneno rápido de venas y asesino de mi luz bien oscuresida pero morada del golpe.



miércoles, 2 de febrero de 2011

Rehén de la calle que sueña


Es el vértigo de la palabra
lo que el lenguaje del centro aspira la ronda:
lo vi, yo estaba sentado en un asiento que se permanecía en su nombre quieto
era una parabola.
Quedar sentado es permanecerse.

Rehén de la calle
sabías
que no era mi letra la que se remembraba
son las antiguas voces, sólo las antiguas.

Alguien sueña, y no soy yo
con escribir del amor hasta agotarlo
y come, se come el árbol, las semillas del suelo, los pelos de un gato
y a un perro que no sabe su nombre.
Alguien sueña, y no soy yo.

martes, 1 de febrero de 2011

Están en la mesa


Estás y vienes
sopa de pescado que me bebe
de nuevo
para recordar que podemos ser el mar.

Y que los murmullos de cal
pueden ser la tortilla
es cierto, tú siempre lo decías
"cuando comes alimentas tu humano, vuelves a la tierra"

Te enamoras de la llovizna
del paladar con algodón de moca
pero no eres más que una boca
amor en la comida que te ergulles.

Y la porción de los atoles
y la ración de los suplicios
están en la mesa
como yo esta vez sin estar comiendo.