jueves, 10 de febrero de 2011

Comulgar por un beso



¿Quién ha pegado, quién,
la estopa con semen y la venganza de las distancias,
en la pared que me cubre?
¿Quién con su sigilo rehuye sin saberlo?

Es que estoy mimetizado en la cara de un hombre
que me afila y me envaina con su túnel imposible del final.

Blanco riñón y alcatraz de Guadalajara
quién pudiera negociarte el traslado
congelarte en la amígdala y untarte un beso en el glúteo tibio de tanto ocio.

Si pudiera ser el mediodía
lo sería
te gastara, entonces, el vidrio grueso de tu ventana
para ungirme en tus rodillas
en tus piernas descansadas
para beber la urgencia de la censura que has deseado tener en tus insatisfechas calenturas.

Si dijeras que por mí -tibio, vivo-
pondrías en tus manos un cuchillo para matar mi compromiso
apostaría, para que lo hicieras, tu muerte
para salvarnos.

Si me condenaras, prisionero te templaría
fueras grasa de mi piel y el espejo.

Comúlgame un beso o inventa una deuda:
incendiar al silencio y esperar a que las cenizas griten su siniestro.

2 comentarios:

Enrique Strada dijo...

Woow, tu lo escribiste? esta increible, muy bien blog ;) saludos

Madminerva dijo...

Hermoso, tu blog está genial :)