lunes, 14 de febrero de 2011

Sergio


¿Quién me podría hablar de la hierba?
-Sergio -decían- Sergio
pero no sabía que su semilla era como un bajamar en su niño del cimiento.
Nunca respondió.

Esto no es un poema es un novio de noche con talco en su invencible olor a muerto.

Desentender la huída y disparar al discurso que no me dijiste, yo no sé, qué tan femeninos deben ser los años de furia, pero sí, qué tan masculina es la ciudad y sus periódicos.

Qué romántico vas con cadera jubilosa por Madero
la desinfectas del combate grosero de los injustos que le pisan
no imorales no, desazonados ni pies tienen pero la lijan, como si quisieran ya jamásescupirse en ella. La tuya, la que forma un tubo que no duele, tu casa es de céfiro.
como pileta el Zócalo para alabarse en el negro alimento de la bandera para invitarte.
¿Por qué no llegas?. Son las seis es tiempo de la insurgencia, si no vienes será un almacén de pausas.... 
ay, del subordinado !cómo te desea! en vez de ponersela mano en el pecho, la coloca en su frente, como militar y se chupa los dientes efusivamente. como no has llegado su mano ya es una momia y sus dientes son cartílagos. Ya no muerde más que tu exilio.

Samborns es un holgazán que no ha movido los azulejos, acaso Carlos fue tu aguja. Eres un pimpollo del utencilio capital. Ya no desenfrena su quietud
acaso refrenas en cada cristal esperando que uno sea molde de tus demencias.

Qué lasciva la Latinoamericana 
¿Qué luzbel le metiste a la catedral? que se está yendo abajo, su casa.

Al cuerpo le niegas, dices, la prórroga
!Qué ya se desprenda! !qué ya!
Que el mundo no era para ti
la gente
que eres un mulato de éter y agua
arriero en quien mutila.

El amor que lo cure Beatriz
con su umbilical inflexible a los años.
¿Quién pugna tu agravio de compeler a la concurrencia del antagonismos a ser tus casa?

Por fin la hierba, y no
es que el mundo no era para ti
es una paliza y emancipa tu nombre:

S olo.  
      E sperando.  
               R eír.
                        G imiendo
las                             I  soglosas 

y los                                    O  bituarios.

Eres tú en un dormitorio donde no se sueña sólo se despierta.

 No, pero es que tampoco es para ti el idioma:

tu boca es una                     ropericlutada
tus ojos son unos                tufiniciles
tu pies                                  desentopasoslidos
tu voz                                   cretomandace 
tus manos                            impohuepiente
y tu nariz                             cosmire.

La hierba, rivalidad de lo sencillo 
¿Verdad que pesa estrujarte para tan sólo intuirte?


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