jueves, 23 de enero de 2014

Cristal



 A Alfonso Caro 


Atrás de esa tierra de multiplicaciones,
atrás del baúl de breves rosas,
atrás de tu deshabitada carne,
en ningún lugar que guarde con recelo el unísono dolor de la muerte del dolor,
está el otro que no esperas.

Apenas y cristales ya me enhebran la fama transparente en quien conspiro
el pasajero mío
que soy tan sólo en el camino
y ya recuerdo del Ajusco lo mínimo
y sacrifico la actual sonrisa por el hueco
por estar contigo.

sábado, 18 de enero de 2014

Hidratarás la estatua



I 
Tú sabes,
tú sentiste la alfombra verde, la sombra ligera de mis ojos,
el tiempo sepulturero que nos pareció de lluvia.

II
¿Tú piensas que cuando me desgarres las nubes,
como a cortinas,
te escenificaré en un sueño donde serías ropaje, aventura,
sol, diamante, un mueble para la asfixia del vacío, del desorden,
y que a las tardes haré hablar para que a mí te digan
porque me has hecho descarnarme?
¿Qué intento de varón es que quisieras abrazar el cuello largo, largo,
larguísimo, imitando a un rascacielos?
-¿Estatua? ¿Pajarero? ¿De tu ensueño, pintura en cinta?-
Tengo mi ceja equinoccial, pestañas duras,
un cabello sin su ritmo natural,
es cierto, un altiplano.
¿Serás semilla, aguijón, hidratarás la estatua que me ves,
infiltrarás tu esperma,
y de espumas, a ritmo de tortuga, con extendidos labios,
me besarás
como esa noche
o esperarás que me desgrane y vuelva a saber de ti lo que hace un mes sabía?