A Alfonso Caro
Atrás de esa tierra de
multiplicaciones,
atrás del baúl de breves rosas,
atrás de tu deshabitada
carne,
en ningún lugar que
guarde con recelo el unísono dolor de la muerte del dolor,
está el otro que no
esperas.
Apenas y cristales ya
me enhebran la fama transparente en quien conspiro
el pasajero mío
que soy tan sólo en el
camino
y ya recuerdo del Ajusco lo mínimo
y sacrifico la actual
sonrisa por el hueco
por estar contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario