I
Tú sabes,
tú sentiste la
alfombra verde, la sombra ligera de mis ojos,
el tiempo sepulturero
que nos pareció de lluvia.
II
¿Tú piensas que cuando
me desgarres las nubes,
como a cortinas,
te escenificaré en un
sueño donde serías ropaje, aventura,
sol, diamante, un
mueble para la asfixia del vacío, del desorden,
y que a las tardes haré
hablar para que a mí te digan
porque me has hecho
descarnarme?
¿Qué intento de varón
es que quisieras abrazar el cuello largo, largo,
larguísimo, imitando a
un rascacielos?
-¿Estatua? ¿Pajarero? ¿De
tu ensueño, pintura en cinta?-
Tengo mi ceja
equinoccial, pestañas duras,
un cabello sin su
ritmo natural,
es cierto, un
altiplano.
¿Serás semilla,
aguijón, hidratarás la estatua que me ves,
infiltrarás tu
esperma,
y de espumas, a ritmo
de tortuga, con extendidos labios,
me besarás
como esa noche
o esperarás que me
desgrane y vuelva a saber de ti lo que hace un mes sabía?
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