sábado, 18 de enero de 2014

Hidratarás la estatua



I 
Tú sabes,
tú sentiste la alfombra verde, la sombra ligera de mis ojos,
el tiempo sepulturero que nos pareció de lluvia.

II
¿Tú piensas que cuando me desgarres las nubes,
como a cortinas,
te escenificaré en un sueño donde serías ropaje, aventura,
sol, diamante, un mueble para la asfixia del vacío, del desorden,
y que a las tardes haré hablar para que a mí te digan
porque me has hecho descarnarme?
¿Qué intento de varón es que quisieras abrazar el cuello largo, largo,
larguísimo, imitando a un rascacielos?
-¿Estatua? ¿Pajarero? ¿De tu ensueño, pintura en cinta?-
Tengo mi ceja equinoccial, pestañas duras,
un cabello sin su ritmo natural,
es cierto, un altiplano.
¿Serás semilla, aguijón, hidratarás la estatua que me ves,
infiltrarás tu esperma,
y de espumas, a ritmo de tortuga, con extendidos labios,
me besarás
como esa noche
o esperarás que me desgrane y vuelva a saber de ti lo que hace un mes sabía?



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