Juan Gerardo Ugalde, nació en el hermoso Valle de México, Cuautitlán
Izcalli, el 21 de julio de 1995. Actualmente ha sido seleccionado para
estudiar en la Escuela Nacional de Restauración, Conservación y Museografía.
Apuesto, molino de vientos, epígrafe, anunciación, promesa, nudo que se vence en
la violación del tiempo. Al reír, filtra. Es un chorro de labios, de ojos; una
ola de irremediable juventud.
EDUARDO:
¿Ser artista se aprende?
Juan
Gerardo: Es que, para empezar, no sé qué es arte; entonces, por lo tanto, no sé
qué es ser artista; no sé si se pueda aprender o no.
EDUARDO:
¿Por qué no te aceptas artista?
Juan
Gerardo: Todo lo que he leído, lo que me dicen... no me convence, no me llena.
Hubo una etapa en la que, por el hecho de pensar qué era arte, no me sentía
cómodo trabajando porque decía: esto no es arte y yo quiero conseguir hacer
arte. El punto está en no buscarlo. Si es que hay arte, para empezar... Las
cosas se van dando porque tú nunca pretendes hacer arte. No me siento artista
porque en este momento no sé qué es arte ; no sé qué es ser artista. Entonces
yo sólo pinto y dibujo.
EDUARDO:
Reconocerte como artista, ¿no crees que te otorgaría algo?
Juan
Gerardo: Incomodidad, porque al no saber qué estar haciendo, me sentiría falso.
EDUARDO:
¿Cuál de tus sentidos valoras más?
Juan
Gerardo: (No entiende el sentido de mi pregunta, afortunadamente, para
contestar:) Tal vez mis manos. Sin las manos, no podría tomar un pincel.
EDUARDO:
¿En términos de experiencia...?
Juan
Gerardo: El placer de tomar un lápiz -de hacer algo con un lápiz- es mayor que
el placer de observar. El placer de observar, en mi experiencia, ha sido la
parte tortuosa, esa parte en la que ves algo y no siempre captarlo del todo. A
veces dibujas algo y dices "no, es que no capté las cosas, no observé las
cosas bien" En ese proceso es cuando se genera la evolución pero no es tan
placentero como tomar el lápiz y hacer algo.
EDUARDO:
¿Siempre tuviste la necesidad de escribir, de pintar, de dibujar? ¿A qué edad
comenzaste a estudiarlo?
Juan
Gerardo: Sí, siempre. Comencé a los 15, cuando entré al CEDART
EDUARDO:
¿Se convirtieron en el sentido de tu vida?
Juan
Gerardo: Sí. Conforme vas trabajando, con todo lo que te enseñan en una
escuela, comienzas a formar búsquedas más personales. Encuentras una forma de,
al menos, tener una idea de quién eres. Se vuelve una necesidad
EDUARDO
¿Realidad o Fantasía?
Juan
Gerardo: Realidad
EDUARDO:
¿Por qué?
Juan
Gerardo: Es fantástica.
EDUARDO
(La pregunta es de Vladimir Rubio): Cuando haces una obra, ¿la haces para ser
visto o para verte en ella?
Juan
Gerardo: Para ambas. La idea, al venir de mí, viene formando parte de mí; busco
verla plasmada, pero el gusto porque alguien vea tu trabajo, y diga que está
bien, es muy grande siempre. Es como un impulso a seguir haciendo de tus ideas
una pieza.
EDUARDO:
¿Qué les prometerías a esas personas que te ven? Si voy a tu exposición ¿qué me
va a pasar después de salir de allí? ¿Con qué me quedaría?
Juan
Gerardo: No puedo prometer nada. A mí me generan cosas que probablemente a
nadie más le generen y, por lo tanto, a otra persona le van a generar cosas que
no se pueden comparar con lo que yo sentí o con lo de la persona de al lado
sintió. Lo único que puedo prometer es que verán pintura y dibujo.
EDUARDO
(La pregunta es de Vladimir Rubio): Cuando haces una obra ¿la sientes terminar
o es ella quien te termina a ti?
Juan
Gerardo: Es ella quien te lo dice. Sabes que tienes que parar porque la pieza
te va guiando. En su voz, está el fin.
EDUARDO:
¿Hay obras que dejas inconclusas? ¿Vuelves a ellas?
Juan
Gerardo: Muchas (risas) Llevo un año sin terminar nada. Ha sido una cuestión de
romper con todo lo que hacía. Hubo un punto, durante la etapa en la que lo
hice, que estaba bien, pero "hasta aquí, esto ya no me llena"
Entonces empiezas a generar otras inquietudes y empiezas a buscar otras cosas y
esas cosas empiezan a generar ideas y esas ideas generan otras y estas otras,
m{as ideas.... Este año que no he estado en la escuela, ha sido un proceso muy
compulsivo. Estoy por aquí, por allá; he tenido que descartar cosas e igual en
ese descarte se generan otras. Es como un tipo de selección natural.
EDUARDO
(La pregunta es de Vladimir Rubio): ¿Has llorado con tu obra?
Juan
Gerardo: Sí. Hay veces en las que quiero generar algo y pues implica muchas
cosas: tiempo, paciencia... y pues no todo el proceso puede ir de golpe, o sea
tu mismo carácter es el que te va diciendo hasta dónde tienes que parar y mi
carácter es, a veces, muy impaciente.. llego a llorar por estrés y por el mismo
hecho de no estar terminando mis cosas me ha generado desesperación. Duermo en
el mismo lugar en el que pinto, es como dormirme siendo observado por todas las
cosas que no he terminado. Me da esa sensación, es incómodo. tener trabajo
inconcluso en el lugar en el que duermes, no es algo que me haga sentir bien,
pero de la misma manera creo que forma parte de mi proceso: ir dándole pautas a
lo que voy haciendo para poder generar otras cosas.
EDUARDO:
¿Te sientes libre o preso cuando estás haciendo labor?
Juan
Gerardo: En libertad. Nunca me planteo si lo que estoy pintando, para empezar,
es bueno o malo. Las cosas sólo llegan a mi cabeza y me resultan bonitas... más
que eso: me resultan atractivas. Pienso que lo que puedo llegar a hacer no
tiene un límite fijo. Me da mucha sensación de libertad.
EDUARDO
(el argumento es de Vladimir Rubio): La pintura es un lenguaje ¿Es un lenguaje
que te libera o encadena? Un sentimiento es un concepto, ese concepto forma
parte de un lenguaje; al tener un sentimiento y "concentrarlo" en el
concepto, se apresa... si la pintura es un lenguaje, ¿qué apresa o libera de
ti?
Juan
Gerardo: Me apresa. Así como me da libertad, me apresa. No todo lo que veo y no
todo lo que pienso, me resulta atractivo. Siempre sigue una línea, sin embargo.
Siempre tiene cosas en común lo que trabajo. Últimamente estoy trabajando mucho
con la imagen de la carne cruda, con la infancia... esta cuestión de que te
formas en el vientre de tu madre y un entorno: el entorno y tu interior te van
creando, te van formando de maneras diferentes, entonces mi producción se basa
en esa clase de pensamientos. Me limita, en cierto sentido, porque me siento
atraído no hacia todo sino a un número determinado de cosas.
EDUARDO:
Si veo tu obra ¿Cuánta revelación de ti hay? ¿Hay verdad o hay mentira?
Juan
Gerardo: Respecto a mí, hay verdad, porque yo la hago. No tengo que pintar lo
que la gente quiere que haga, sólo debo de pintar lo que a mí me llame la
atención. Habla sobre mi carácter pero, al mismo tiempo, no se basa en mí. Así
como habla de mí, habla de otra cosas.
EDUARDO:
¿El arte envejece?
Juan
Gerardo: No sé qué es arte
(Risas)
EDUARDO:
El dolor es una experiencia ¿en qué sentido para ti?
Juan
Gerardo: Es enriquecedor. Siempre que lo he tenido, se han generado cosas. Al
final, siempre he salido del dolor, con algo.
EDUARDO:
Al crear ¿te inventas? o, al crear, ¿te petrificas?
Juan
Gerardo: Al crear, soy. No me invento. Ya estoy. Sólo soy.
EDUARDO:
¿Has hecho algo por encargo?
Juan
Gerardo: Tatuajes. El diseño de tatuajes. Estoy muy enfocado en hacer sólo
cosas que a mí me gusten. No he descartado la posibilidad de hacer cosas por
encargo pero sí quiero, antes de eso, trabajar en algo que me llame la
atención. Puede que no me guste lo que voy a hacer, en un encargo, pero si no
le doy una importancia, me va a dar igual y entonces no va a importar lo que
haga. En el caso de la pintura y de todo lo demás estoy enfocado en hacer lo
que me llame, solamente.
EDUARDO:
¿Cuál es tu costumbre amada?
Juan
Gerardo: ¿Amarga? (pregunta, porque confunde, afortunadamente)
EDUARDO:
Amada
Juan
Gerardo: Despertarme en la madrugada y sentir la necesidad de dibujar.
EDUARDO:
¿Y amarga?
Juan
Gerardo: No hacerlo
EDUARDO:
¿Qué te dice la ciudad de México y cómo es su voz?
Juan
Gerardo: !Uy! La ciudad de México me dice muchas cosas. Ya lo dije: dentro de
las cosas que estoy produciendo, me interesa mucho esta analogía de cómo el
entorno te forma, como te formó el vientre materno. No de la misma manera,
claro. Te formas en el útero de tu madre y entonces, al salir, te creas en un
entorno. Te conformas. Es como la misma condición a escala; pasas a una escala
más grande. La ciudad me dice todo, me genera cosas. La voz de la ciudad de
México es brutal. Digo brutal porque impacta; va de extremo a extremo, ves
cosas increíbles. Cosas que digo !Dios, ¿por qué?! Cosas que me hacen reír,
llorar; cosas que me inspiran y que no lo hacen ...
EDUARDO:
¿Te piensas quedar en ella?
Juan
Gerardo: Sí
EDUARDO:
¿Qué le quieres hacer?
Juan
Gerardo: ¿Qué le quiero hacer? (Ríe) ¿Qué le quieres hacer? (Reflexiona) Aportarle
algo. Al menos con lo que hago, quiero generar una contribución plástica algo
que hay en la ciudad. No me gustan muchas cosas que se exponen, aunque hay
buenas, pero hacen falta. No hay mucha honestidad. Si no eres honesto contigo,
no lo serán con nadie. Intento ser honesto y hacer lo que yo quiero hacer:
darle eso a la ciudad.
EDUARDO:
¿Sin Picasso o sin Dalí?
Juan
Gerardo: Sin Dalí
EDUARDO:
¿Sin Remedios Varo o sin Frida Kahlo?
Juan
Gerardo: Sin Kahlo
EDUARDO:
¿Sin Rivera o sin Siqueiros?
Juan
Gerardo: Sin Rivera
EDUARDO:
¿Sin María Velasco o sin Gerardo Murillo
Juan
Gerardo: Sin María Velasco
EDUARDO:
¿Sin Leonardo da Vinci o sin Diego Velázquez?
Juan
Gerardo: !Uy! Sin Velázquez
EDUARDO:
¿ Sin Van Gogh o sin Gustav Klimt?
Juan
Gerardo: Sin Van Gogh
EDUARDO:
¿Quién es imprescindible?
Juan
Gerardo: Alguien que no puede prescindir de mí es Lucian Freud
EDUARDO:
¿La admiración es aspiración?
Juan
Gerardo: No. Admiro su obra. No aspiro a ser como él. La aspiración creo que te
puede desviar de tu camino.
EDUARDO:
¿Cuál es la corriente pictórica que más te gusta?
Juan
Gerardo: El barroco y el expresionismo, en especial el alemán. El barroco me
parece muy atractivo; no lo religioso, pero el motivo religioso siempre me ha
parecido muy bonito. El expresionismo me gusta por la intención en el momento
de pintar.
EDUARDO:
¿Tienes colores para las sensaciones?
Juan
Gerardo: Sí. A la ansiedad la relaciono mucho con el morado; la paz, con un
tono rosa palo. La sensación de estar enamorado suele ser naranja; depende de la
persona. Suelo relacionar colores con la gente entonces...
EDUARDO:
!¿Relacionas colores con gente?!
Juan
Gerardo. Sí. Mi amiga Celeste me suele recordar al amarillo; mi amiga Fancy, al
azul; mi amiga Mich como un tono rosa pastel, tal vez verde; tú también me
sueles recordar al verde.
EDUARDO:¿De
qué color eres?
Juan
Gerardo: No lo pienso porque creo que me pondría de malas.
EDUARDO:
¿Quieres permanecer en el tiempo?
Juan
Gerardo: !Ay, no! No, no, no, no quisiera; suelo darle demasiada importancia al
tiempo a pesar de que lo detesto.
EDUARDO:
¿Qué ocurre con el tiempo, cuando estás creando?
Juan
Gerardo: Es lo que más me perturba. Es
el que me presiona, bueno, yo me presiono. Me presiono porque pienso en tiempo,
pienso que ya me tardé. Pienso que no he terminado. Entonces, tal vez, mi ideal,
al respecto sería que no tuviera una noción del tiempo mientras trabajo, pero
siempre la hay.
EDUARDO:
¿Te sientes sustancia del tiempo?
Juan
Gerardo: Sí, estoy formado por una noción del tiempo, por lo mismo, me siento
parte de él .Uno nace sin noción del tiempo y se te forma a partir de que
tienes que tener conciencia de él. Tal vez una forma de no formar parte de él
es no conociéndolo y no aplicándolo a tu vida, pero pues te forman a que tienes
que darle importancia ¿no?
EDUARDO:
¿Tus amigos, llegan a estar en tus pinturas?
Juan
Gerardo: Últimamente sí, mi trabajo se basa en pintar a mis amigos; usarlos,
más bien, como referencia. Mis amigos me brindan expresiones. Me brindan cosas
que no podría imaginarme en personas que no conozco, o sea, al momento en el
que contacto a un amigo y le digo "oye ¿podrías dejarme tomarte unas fotos
para usarlas como referencia" o algo así es porque tengo una idea en la
que creo que es un buen modelo para partir, en la pieza.
La entrevista se realizó en el mes de junio de 2014.



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