Mar de Plata
Un suspiro
es
la vida en un reloj que no muere
reloj es
el gasque muerdes.
Un semáforo no es el tiempo
de tus ojos como almeja muerta
es la estancia
en Mar de Plata
donde Argentina bosteza los poemas de Pizarnik
y se construyen en la playa los restos de Storni
yo rezo por ti
porque un poema de Girondo te pronuncie el mar en los ojos
que te conmuevan los ciegos
y te mimen los homosexuales
tus dos amigas que se besan
que joden al mundo etéreo.
Yo rezo porque mi voz te bañe los oídos
porque me imagines recogiendo piedras de la costa
devolviéndolas al agua
para que llegue después a México, a mí,
el olor a Buenos Aires
a tus moléculas
que seguro están al pie de los barcos.
Rezo a las nubes hilvanadas de viento
a las palabras
a tu nombre
a tu nacimiento
a las hortalizas amarillas
que tu boca siempre muerda tu alimentación
y tu corazón sea vecino de la brizna agitada.
Rezo porque hagas de este poema
ápice de mí.
Porque los atardeceres cambien el color de tu piel
y doren tu felicidad.
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