lunes, 17 de junio de 2013

Hemos venido




A propósito de la Mega Marcha Ecatepec
 

Labradoras,
en contra del silencio,
mutiladas,
haciéndose más profundas,
las voces escribiendo al viento
la verdad de la pena.

Si por mundo Ecatepec
es el nuestro,
malherido,
no sucumbiremos a la hecatombe.

Madurar la voz y hacerla dura
que sólo así 
dura y dura la muchedumbre.

El cerro Ehécatl
parece el muro del obituario;
parece la orfandad ser madre;
los dolores, cercanas dentaduras de la sepultura;
y la meditación, noche inapelable.
Aquí ya duele el prólogo
y no queremos inevitable historia de un solo destino,
por eso,
por resistir al descalabro de la voz que manda,
hemos venido
a ser palomas blancas
a acurrucarnos al sueño que podemos.
Cuerpo al cuerpo, oscile el sosiego.
El corazón de todos es un mismo corazón.
Porque ya descarnadas palomas
hemos tenido
que respirar y llorar.
A tratar de certidumbre,
a dormir debajo de las jacarandas,
deshojando buganvilias,
a tejer mañanas inamovibles, tranquilos,
hemos luchado para merecerlo,
dedicado nuestros hijos,
nuestros esfuerzos de hombres,
construido tulipanes con nuestras manos,
embellecido nuestro paisaje.
A amparar los territorios que son nuestros,
hemos venido.




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