lunes, 16 de diciembre de 2013

decir de ti



a Fernando Irineo



I

Decir de ti, lo verdadero
sería afirmarte doble vez,
por vez primera.
Amigo,
fuente de raíz: tu pensamiento,
sangre verde, árbol de calavera,
he visto, sobre tu corazón,
la estalactita,
la pena erguida;
he visto
sobre tu boca el beso
y sembrándolo en pájaros.
Tengo miedo de escribirte
porque escribes.
Tengo miedo de no decirte.
Pero adopto los vocablos
como una juventud que se está yendo
para estar como tú,
en contra del silencio.
Sobre la palabra dicha
se edifica la patria.

II

No son tus ojos, los ojos de Octavio Paz,
ni su mirada, tu mirada erudita.
Es una voz laberíntica que recita,
que, albinamente, no dirá al alcatraz. 



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