domingo, 27 de abril de 2014

¿Qué expresa el cuerpo cuando danza? Estudio sociológico de la experiencia dancística




Ensayo hecho para la materia Problemas y Temas Selectos de la Sociología, impartido por la doctora Olga Sabido Ramos en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco
                              


PLANTEAMIENTO
 “En el acto, instintivamente, mi cuerpo palpita”
Virginia Woolf

 “…no se puede decir que el ritmo es la representación sonora de la danza;
tampoco que el baile sea la traducción corporal del ritmo.
Todos los bailes son ritmos; todos los ritmos, bailes.
En el ritmo está ya la danza; y a la inversa.”
Octavio Paz
 “Una teoría del cuerpo implica una teoría de la percepción”
Jaana Parviainen


Los comportamientos se incorporan, se hacen cuerpo. La educación corporal es un proceso de socialización. Esta hipótesis se respondería con las preguntas tentativas: “¿cómo se educa al cuerpo, cómo aprendemos a movernos y a usar nuestro cuerpo de una manera y no de otra?” (Sabido, 2013: 21)
Para Merleau Ponty, los gestos, los comportamientos, las automatizaciones del cuerpo, producen sentido. Entenderé la danza, como un hábito que desenvuelve al cuerpo prácticamente; como una “técnica corporal”, según Mauss; como la experiencia de la conciencia corporeizada en situación (“sentido práctico”, para Ponty); como el conocimiento mediante el ánimo corporal espontáneo. Partiré de la hipótesis que la danza se aprende y entonces se vuelve hábito; el cuerpo comprende a la danza, en sentido de automatización.

OBJETIVOS Y PLAN
Explicar el proceso de aprendizaje de la danza en el cuerpo del bailarín; su experiencia fenomenológica, según Husserl (noética, noemática)
Con el andamiaje sociológico desde la perspectiva de Bourdieu, entendiendo al campo y al habitus que constituyen la danza, enunciar las características que lo afirmarían.
Trataré una escena de Billy Elliot que me ayudará a ejemplificar la experiencia durante el baile.
El caso de Isaac Hernández, de una entrevista realizada por Cristina Pacheco, me ayudará a abordar el tema del aprendizaje técnico de la danza, lo que es, en el lenguaje dancístico, la “memoria muscular” que para mí será entendido como para Merleau-Ponty, la automatización de los movimientos del cuerpo.

“PERCEPCIÓN, CUERPO Y SENTIDO”
Estimar al cuerpo como creador de sentido práctico, para Pierre Bourdieu, implica mostrar el importe de que son las condiciones de posibilidad sociales las que hacen que la experiencia, en asociación con el mundo, se presente como una experiencia fenomenológicamente natural.
El cuerpo comprende, tiene capacidad interpretativa, cuando se desenvuelve en práctica, en el hacer de sus actividades cotidianas, en sus hábitos. Para Merleau-Ponty, los hábitos son los saberes que tiene el cuerpo pero automatizados en situación. Para comprender el mundo no hay que tener sólo conciencia pues la conciencia está en el cuerpo, o sea, es una conciencia corporizada. El conocimiento se aloja en el cuerpo, no sólo en la conciencia. Se desdibuja, entonces, para la fenomenología, la idea cartesiana de que cuerpo y conciencia están separados. Conciencia es cuerpo y constituye al sentido práctico. 

Pierre Bourdieu permite un nivel de análisis con enfoque en la práctica y la razón de la práctica, o sea, campo y habitus. El habitus hace prácticas, asegura, mediante su engendramiento, la existencia al pasado pues tendrá que haber principios de acción y de pensamiento de una regla que en su constancia garantizará la perpetuación de una antigua práctica. El habitus tiende a garantizar la existencia permanente de un campo; no es paradigmático, es un pasado que se actualiza en la acción contemporánea. Campo es una institución orientativa, ejemplar, y el habitus sería la existencia corporal de la orientación.
La danza, desde una perspectiva de Bourdieu, estaría como campo, en cuanto denominación conceptual o institución; como hábito, cuando un agente corporal la forma, es decir, habitus como una condición para cumplir a la exigencia del campo. Abordaré experiencias de bailarines que ejemplificarán cómo estas exigencias se relacionan directamente con la práctica. 






“EL BALLET NO ES NATURAL”
LA EXPERIENCIA DEL QUE DANZA

Frente a un tribunal del Royal Ballet School de Londres, al que quiere ingresar Billy Elliot, una de las integrantes le pregunta: ¿Qué sientes cuando estás bailando?

Billy Elliot: (Piensa por un momento) No sé… Me siento bien. Es estar tieso y así… pero cuando empiezo, entonces, me olvido de todo y… (Reflexiona) es como desaparecer… como desaparecer, como sentir un cambio en mi cuerpo. Es como si hubiese un fuego en mi cuerpo. Allá estoy… volando, como un ave. Como electricidad. Sí, como electricidad.







Merleau-Ponty, interesado en distinguir articulaciones de los dinamismos irreflexivos de la experiencia humana, describe una diferencia entre el cuerpo fenomenal y el cuerpo real. El cuerpo fenomenal se configura por los campos que participan en la hechura de la experiencia que forma la historia de un sujeto; el cuerpo real es aquel que conjunta las características dimensionales y orgánicas del mismo. Ambos cuerpos constituyen campos de experiencia. El cuerpo real está en la cotidianidad y “sufre” de olvido hasta que, por ejemplo, en una enfermedad, se toma conciencia de él; forma parte de la infraestructura somática. Ambos cuerpos no se desligan, podría afirmarse que ambos son “el cuerpo de la experiencia concreta”, como él lo llama, en el que están naturalizados, cual flujo sanguíneo, los procederes culturales, sociales, lo que llamaría, Erving Goffman como un orden de las disposiciones, o sea, la sociedad corporizada, un comportamiento aprendido de acuerdo a su condición histórica-social-biográfica: un aprendizaje de cómo ser, sentir y comportarse. El movimiento del cuerpo obedece a preceptos de un “orden de interacción” allí donde se está en tiempo y espacio con los otros. “En el orden de la interacción las pautas de actuación se definen en función del  conocimiento práctico de la situación, la congruencia del cuerpo y los estados afectivos esperados en  la situación” (Sabido, 2010: 3) Quizás la danza estrictamente no cumpla al concepto en plenitud pero me sirve para afirmar que danza es sociedad y entonces ésta produce saberes de comportamiento, aunque lo denominaría un saber especializado, por artístico.
En la respuesta del personaje principal de la película Billy Elliot (2000), del mismo nombre, se enuncia cómo el baile es, dice él, experimentado como electricidad, invisibilidad, vuelo, transformación del cuerpo. Este cuerpo que baila es el cuerpo de la experiencia concreta en donde el baile sería una suficiencia orientativa que siente transmitido un orden “en libertad”. Pero ¿cómo aprendió a moverse de esa forma? Se sabe mover. 

Para explicar cómo se aprende, cómo se sabe, la manera en que debe moverse citaré una entrevista realizada por Cristina Pacheco, el 25 de mayo de 2012, al bailarín de ballet, Isaac Hernández.

CRISTINA PACHECO: Tú dijiste que en la compañía has aprendido tanto que pensarías en quedarte mucho más tiempo ahí. ¿Cuál es el aprendizaje más importante que has recibido de parte de esta compañía?
Isaac Hernández: …El no limitar mis conocimientos. El no limitarme yo, como bailarín. …al momento que empecé a experimentarlo descubrí que era una manera de expresarme que me convirtió en un bailarín, completamente diferente. Cuando yo veía los videos de ensayo -porque nos filman  los ensayos- yo no podía reconocer al bailarín que yo veía en el video…
CRISTINA PACHECO: ¡No puede ser! Bueno… ¿Cuál es el extremo? Estabas en un punto totalmente clásico y ¿cuál fue el otro extremo al que te pudiste ir?
Isaac Hernández: Pues fue éste de expresarme de otra manera, el empezar a descubrir mi cuerpo, mis movimientos, mis emociones…
CRISTINA PACHECO ¿Más humor?
Isaac Hernández: Eh, no, no era tanto más humor sino era libertad, hasta cierto momento…
CRISTINA PACHECO: ¿Tendrías esa libertad si no tuvieras la técnica que tienes?
Isaac Hernández: No, no, yo puedo… yo tengo esa libertad por la técnica. Y para eso vamos a la escuela y nos formamos con... formamos la memoria muscular para tener la libertad.
CRISTINA PACHECO: ¿La memoria muscular?, ¿qué es eso?
Isaac Hernández: La memoria muscular se forma con la repetición. La repetición de pasos, el entrenamiento físico... vas creando cierto control y conciencia... subconsciencia sobre tus músculos, tu pierna… sobre todo tu cuerpo, la verdad es que conoces tu cuerpo a la perfección…
El ballet no es natural… el cuerpo sufre con el paso del tiempo… por lo mismo, porque estamos constantemente forzando al cuerpo a hacer algo que no es normal.
CRISTINA PACHECO: A volar, por ejemplo.
Isaac Hernández: Entonces para mí... lo que me ha dado éxito es… yo tuve la posibilidad de tener una base técnica muy fuerte desde muy temprana edad. Y era por la conciencia y la manera en la que yo trabajaba desde niño, y eso pues me dio la libertad de ahora subirme al escenario y no cuestionar o no dudar si me van a salir las cosas o no, porque la memoria está ahí.

 En imagen: Isaac Hernández

Max Weber, cuando se refiere a las composiciones musicales del paso de tono del aullido-glissando, dice “…el lenguaje articulado requiere sin excepción una formación musical articulada” (Weber, 2012:1135) En el caso del ballet, yo diría, parafraseando, que la danza para articularse requiere de la formación corporal articulada en su educación. 
La libertad que Isaac Hernández menciona, remitiría a la automatización de los movimientos del cuerpo que describe Merleau-Ponty, la técnica “impensada”, la “memoria muscular” que adquirió en la repetición, constituida en la cotidianidad de la educación que él recibió. La educación de un proyecto corporal dancístico, permite la irreflexión en el momento de la danza porque la memoria hace mover al cuerpo. “Sheets-Johnstone sostiene que el movimiento es la madre de toda cognición: da forma al Yo antes de que el Yo dé forma moviéndose al movimiento” (Parviainen, 2002)
La experiencia fenomenológica de Isaac Hernández, aparecería cuando se refiere al desconocimiento de él mismo en los videos de sus ensayos. El cuerpo experimenta dos versiones de sí mismo. Uno es el que danza y otro el que lo ve danzando, sin embargo es el mismo individuo quien hace esta objetivación. Para Husserl serían las dimensiones de la reconstrucción de los acontecimientos noética y noemática. La reconstrucción que Isaac Hernández hace de su propia experiencia corporal implicaría, “noéticamente”, la acción del ensayo, su baile en el momento en que sucede y, “noemáticamente”, el reconocimiento que hace, en el efecto espejo que produce el video, de sí mismo. Lo que pensó que estaba sucediendo no era lo que después observó. Lo noético es lo que se piensa que se hace, que es una primera experiencia, en este caso los movimientos, la técnica, la expresión; y lo noemático corresponde al pensamiento de la práctica que es la objetivación en el lenguaje y pensamiento. 

“…viendo mis huellas que se imprimen / en la arena, / pienso que esas pisadas mienten, / que ya no piso así desde hace no sé cuándo; / son huellas de otro / que sobrevive en mis pisadas, pues las mías/ son mucho menos elocuentes. “ (Morábitio, 2000:143)


Saber con el cuerpo implica la existencia de una destreza y de un conocimiento.
Para Pierre Bourdieu el campo será el conocimiento de la destreza y el habitus la destreza experimentada por el bailarín. La libertad que menciona Hernández es el movimiento habituado, una forma de propulsar una intención artística del cuerpo. La compañía, a la que llegó a pertenecer sería el campo. Mencionó que el director de ésta, había visto “algo” en él por lo que lo invitó a que formara parte. Quizás observó técnica, carácter, sensibilidad, características que forman parte del campo de la danza y que requiere al cuerpo para que se realicen.
La danza, como campo, es una forma de conocimiento; como habitus, la inteligencia kinestésica, la sensibilidad del bailarín como aspecto o actitud, forma de sentir o hacer, la destreza de un movimiento.
En la danza el movimiento debe experimentarse corporalmente para que se vuelva conocimiento entero, es decir, para bailar hay que conocer cómo se baila (proceso del aprendizaje) para después saber lo que se baila y entonces, como destino óptimo, bailar sin conciencia de la forma en que se está bailando.
Ulric Neisser, menciona Jaana Parviainen, indica que la práctica dancística depende de la operación de la intención, ya que ésta implica el deseo de realizar algo más allá de sólo moverse. Los bailarines se instruyen a moverse. La instrucción se interioriza de manera coincidente, es decir que la mente y el cuerpo están juntos: el conocimiento se adquiere por el tratamiento del cuerpo.
Susan Forster indica que los bailarines aprenden curvas o ángulos posibles para que el cuerpo los forme, y colocarlos en una forma propia en un momento característico.
En su saber puede haber oportunidad de distinguir sus movimientos en función de sus sentimientos kinésicos: suavidad, torpeza, velocidad, ternura, brusquedad. La distinción la sienten corporalmente. Adquirir el saber depende de un proceso de producción diligente de significados.




En el mundo de la vida, denominado así por Husserl, dice Alfred Schütz, las acciones, en general, son repetitivas. El individuo atiende a las fórmulas, quienes son el conocimiento mecanizado, ejemplar, en quien se puede confiar, legítimo, para su realización irreflexiva. A la rutina se le puede hacer sin atender su razón; puede ser efectuada sin subordinar a la conciencia.
Si los movimientos dancísticos constituyen una rutina para los bailarines, entonces las fórmulas ejemplares mecanizan su danza.




CONCLUSIÓN
RIGOR SOBRE EL CUERPO


“La perfección, no es solamente control, también requiere que te dejes ir” Dice un diálogo de la película El cisne negro (2010) cuando el instructor de Nina –nombre del personaje protagonista- la está dirigiendo, para montar la danza musicalizada por Piotr Ilich Chaikovski. La perfección que se busca, desde la perspectiva de este trabajo es la destreza que el cuerpo ya obtuvo en el campo de la danza. Lo que el instructor requiere, del personaje, es que “no piense” sus movimientos sino que los sienta a través de la interpretación sensible de la música, el papel y la historia que escenificarán. “Olvida el control, quiero ver pasión” La pasión y el control participan en la danza. Ambas ocuparían el papel del habitus en el cuerpo de la bailarina para la optimización del ballet. 
 
Para Nina, la pasión; para Hernández, la libertad; para Elliot, la electricidad, representarían su experiencia noética y noemática, del cuerpo, juntas. Aquello a lo aspiran es lo que forman en su biografía: memorizar un movimiento para automatizarlo. En los tres casos, la pericia de los movimientos del cuerpo en función de la técnica corporizada, constituyen el conocimiento de la danza.
La danza es cuerpo, en cuanto todo acontecer social es corporal, como menciona Marcel Mauss; en los bailarines es sociedad, experiencia, rutina, campo, habitus. La danza es conciencia corporizada hecha memoria.












BIBLIOGRAFÍA
Mauss, Marcel (1979): “Técnicas y movimientos corporales” en M. Mauss, Sociología y antropología, Madrid, Tecnos, pp. 337-356.
Bourdieu, Pierre (1999): “Estructuras, habitus, prácticas” en El sentido práctico, 91-135
Moreno, Pestaña (2010) “Las cosas más allá de las palabras. La carrera moral de la sobrepuja corporal” en Moral corporal trastornos alimentarios y clase social. Madrid, CIS, pp. 72-110
Schutz, Alfred y Thomas Luckmann (1973): Las estructuras del mundo de la vida, Buenos Aires, Amorrortu Editores.
Video de Youtube: (2012, mayo 25). Conversando con Cristina Pacheco. Isaac Hernández. En Línea: http://www.youtube.com/watch?v=GC8pgxc6ras
SOCIOLOGÍA DEL ARTE NOTAS PARA UNA SOCIOLOGÍA DE LA DANZA EN EL ECUADOR 20 de Agosto, 1977 Edición Virtual agosto 2011 DR. CARLOS ARGÜELLO LÓPEZ artículo en línea: http://repositorio.espe.edu.ec/bitstream/21000/4523/1/L-ESPE-000611.pdf
GASTON, Enrique (2008): Sociología del ballet. Entre lo único, lo mediatizado y lo racional. España, Seminario de Cultura Mexicana.  
Parviainen, Jaana (2002): El saber del cuerpo: reflexiones epistemológicas en torno de la danza, en URL: http://www.mxfractal.org/RevistaFractal50JaanaParviainen.html 
G. Vicente Nicolás, A. Alonso Sanz (2006): El movimiento  y la percusión corporal  desde una perspectiva corpórea de la  educación musical, en URL:
Sabido, Olga. El «orden de la interacción» y el «orden de las disposiciones». Dos niveles analíticos para el abordaje del ámbito corpóreo-afectivo Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad [en línea] 2010, 2 (Agosto-Sin mes): [Fecha de consulta: 21 de marzo de 2014] Disponible en: ISSN 1852-8759
Sabido, Olga (2013) “Los retos del cuerpo en la investigación sociológica. Una reflexión teórico-metodológica” en Miguel Ángel Aguilar y Paula Soto (coords.), Cuerpos, espacios y emociones. Aproximaciones desde las ciencias sociales, México, UAM Iztapalapa- Porrúa Ediciones,  pp. 19-54.
MORABITiO, Fabio Un árbol de puros pájaros, sin ramas Fractal n° 20, 2000

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