jueves, 13 de febrero de 2014

Cuando se enciende el fuego olímpico (Un análisis sociológico del cuerpo, desde la perspectiva de Randall Collins)




Cuerpos al sol en una tarde de agosto.
Abusos de la imaginación en un mar de arena y carne.
Extensa mancha de horizontal destreza
que en la quietud encuentra su prodigio.”
Carlos Vitale

Cuando se enciende el fuego olímpico

Cuerpos de atletas, de espectadores; unos que se exhiben, otros los aplauden; cuerpos que se ovacionan en su presentación; cuerpos que son la patria: cuerpos país, que parte de la multitud celebra con júbilo; cuerpos de espectáculo, que obedecen a una coreografía, que danzan, organizados; cuerpos alrededor de un fuego; congregación de cuarenta mil cuerpos; emociones que a estos cuerpos se funden; además de símbolos, expresiones que configuran un ritual de interacción.

¿Cuáles son los ingredientes de este ritual y cuáles sus efectos principales?
1.- Se habló de la presencia de 40,000 espectadores y de 6,700 atletas, dentro del estadio Fisht.
2.- Las barreras que excluyen a los que no forman parte del ritual son los límites del recinto arquitectónico que congrega a quienes participan en el ritual. Los que están fuera, observando pantallas, forman otro tipo de ritual, observé: Entre ellos, el foco de atención era la pantalla que difundía la señal del ritual que sucedía, sin embargo, desde la perspectiva de Randall Collins, ellos no forman parte, porque no están en situación, en copresencia. Sí ocurrieron en el mismo tiempo, pero no en el espacio. Yo mismo, observador, vi la retransmisión del evento, lo que me distanció de la situación, del ritual. No compartí tiempo ni espacio. 
3.-“Los participantes enfocan su atención sobre un mismo objeto”, dice Collins, en este caso los objetos varían, durante la llamada ceremonia: a) un video donde una niña sueña y viaja a través de la historia y de íconos de Rusia b) Juegos pirotécnicos y proyecciones de luces. c) La niña aparece en medio del estadio, elevándola una veleta. d) Los cinco anillos olímpicos suspendidos, iluminados (uno de ellos no enciende). e) La mención del presidente Vladimir Putin y Thomas Bach, quien es presidente del comité organizador; y el coro que, en seguida, interpretó el himno ruso. Durante la interpretación, en el escenario ocurre una formación de participantes vestidos con los colores de la bandera rusa, así como ésta es izada. f) La presentación de las delegaciones donde se advierte, por primera vez, que los atletas entrarán al estadio por el centro, y no por las laterales como habitualmente ha sucedido. La primera delegación es Grecia, como en todas las ceremonias de los juegos olímpicos, por ser la fundadora.   
     Comenzará entonces la segunda parte de la ceremonia, con presencias iconográficas de Rusia de nuevo, por ejemplo, la escenificación de la catedral de San Basilio y la interpretación en danza, por el ballet ruso, de la obra La guerra y la paz de León Tolstoi. La música parece que ordena el ritmo del silencio y del júbilo. Así como los órdenes dancísticos que se llevan a cabo.
Durante la aparición de las delegaciones de los atletas, la más celebrada es la rusa. Los integrantes aplauden, miran hacia al público sonrientes, ondulando la bandera con ímpetu. Como dice Collins, son los símbolos que representan al grupo, en los que se asocian entre sí. Sin embargo ocurre que, aunque no todos los participantes son rusos, sino que son una unidad global, “la emoción rusa”, se contagia. En términos de Collins, los denominaría, “sentimientos de solidaridad”
     Cuando se enciende el fuego olímpico, el alborozo común asalta al estadio. El júbilo es el ámbito, el alma, de la situación. Podré afirmar entonces que este símbolo abarca el sentir de todos los que participan: efervescencia colectiva.
     En el discurso oficial de Inauguración, tras enunciados emotivos, como p. ej. “Los juegos olímpicos unen pueblos”, ocurren pausas que se llenan de aplausos, de ondulación de banderas, sonrisas, miradas conmovidas. La música y los fuegos pirotécnicos enmarcan el sitio, envuelven a los cuerpos. El lago de los cisnes acaricia al aire y mueve a los cuerpos que lo danzan, emociona al conjunto, ellos son sus oídos −incluso cuerpos forman al cuerpo de un cisne− y después, en su término, lo reverencian con ovación.
     Se izará la bandera olímpica. Se habla, en el discurso que antecede, de un espíritu de la deportividad, de compromiso con los principios del olimpismo.
     La antorcha olímpica es el centro de atención, los que lo van poseyendo, lo elevan de sus brazos, lo muestran. El fuego, sin el cuerpo del atleta, no se movería hacia el pebetero olímpico que lo contendrá multiplicado y perpetuado. Es la conclusión de la ceremonia de inauguración y el inicio de los juegos. (La anunciación, quizás, de más rituales de interacción: las competencias.)






BIBLIOGRAFÍA

Collins, Randall, 2009. “El modelo de foco común y consonancia emocional” en Cadenas rituales de interacción, Editorial Anthropos, México. pp.71-87

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