sábado, 24 de abril de 2021

De qué pueblo de mi carne

 

 

 

Ahogo el descifrado cuerpo  

que alguna vez creí que me pertenecía

y salvo la vida del ocaso

la vida de los seis minutos

antes de vivir el sueño,

me sumerjo en mi rostro

de la primer pincelada de maquillaje,

el camino que mi voz recorre

de mi cerebro hasta mi boca

―no sé bien de dónde,

de qué ciudad

de mi cuerpo,

de qué país de mi piel,

de qué pueblo

de mi carne,

de qué cascada

de mis huesos,

de qué arcoiris

de mis entrañas,

vienen a inundar el espacio para la voz

con esta voz

en este idioma con cara de sofisma―

me sumerjo en el veloz y profundísimo tiempo

en que en los dos horizontes

día y noche se reconquistan

y en ese primer pío pío que germina

en los cricrís y los abraza,

en la inflamación de la tierra

de la primer gota de sudor de la jornalera

despierta en lluvia.

Me duermo para escuchar

el primer gesto de la formación de una ola

en los pechos de mis amigos

con ranuras de amantes y hermanos

de sus cuerpos recobrando la luz

entre dueños y poseídos,

en un segundo sueño de mañana

porque estoy en casa desconocida.


23 de marzo 2020





No hay comentarios: