
Estás y vienes
sopa de pescado que me bebe
de nuevo
para recordar que podemos ser el mar.
Y que los murmullos de cal
pueden ser la tortilla
es cierto, tú siempre lo decías
"cuando comes alimentas tu humano, vuelves a la tierra"
Te enamoras de la llovizna
del paladar con algodón de moca
pero no eres más que una boca
amor en la comida que te ergulles.
Y la porción de los atoles
y la ración de los suplicios
están en la mesa
como yo esta vez sin estar comiendo.
2 comentarios:
Distintos sabores, distintas ganas y distintos momentos de nuestro estado, acompañan esa mesa. (mi mesa). Como siempre, impecable!
Norma.-
Impecable, esa mesa habla sola, se presenta y ruge. Me sorprendes con tu visión, tan moderna, me encanta!
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