Obsequíame tus ojos unos cuantos minutos, los que te alcancen para llevarte mi imagen, toda, a tu cerebro y me pintes entonces, en el siempre quieto e inmovible tesoro del lienzo, ahí me pintes, encima de lo blanco.
Esa escena de tu presa sensible, esa estética descubierta de colores, esa teoría que enmarca tus disciplinas.
Tú me abrazas, yo no creo que sea motivo de sentimiento sino de medición de volumen, como a un tronco que se pondera con los brazos extendidos. A mi boca píntale, yo sé que puedes, sin dejar perder su forma, un laberinto, el de los que han querido sacarme una palabra y no han podido que yo diga algo con congruencia. A ellos, mis interminables. Pintámelos en la boca.
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No recordaba esto que te escribí y nunca te dije ni dí.
Tengo el recuerdo de siempre: tu habitación con manchas tímidas y otras hasta inmorales de casi toda la pared -que era de marrón claro- con olor a aceites, a óleo. Y tú y yo ahí, yo desnudo, tú sudando en frente, el caballete no me dejaba ver si tu emoción se transfería a la excitación de tu miembro, yo pensaba que sí, nunca quise salirme de mi pose, bastante nos costaba llegar a ella, como para que en un impulso se nos fuera toda la odisea. Nunca lo supe. Tú sí supiste cuando a mí me pasó. No tenía con qué cubrirme, pero no hiciste nada, sólo sonreíste. ¿Lo recuerdas?
Al cabo de estos años me he sentido sin espejos, quisiera ir a la Ciudad de México para que me hicieras de nuevo una pintura, esta vez quiero pagarte. No será difícil para ti. !Eres un genio! Mi idea es que me dibujes en el vientre un mundo, uno, el que tú quieras, pero algo realmente extraño, que no sea éste, ya bastante tenemos con la vorágine capitalista como para darle cabida en mi pubis y en tu cabeza. Y cuando me veas desnudo recorras un país. Confio en ti.
Espero cuando abra el correo de mi casa encuentre tu respuesta.
Tengo miedo de que tú domicilio ya no sea el mismo. No tengo tu número telefónico. Lo perdí.

1 comentario:
Subyugante.Meencantò.-
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