
Noche de mi vientre
vas pariendo un deseo...
igual que una muñeca de escaparate,
dispuesta;
igual que un pingüino,
frío.
Ahora
después de pensar las piernas de una bestia
que no comía más que íntimo el hueso de un árbol
salivas de grande aroma
que besan el viento, como quien besa un sapo;
soy un hombre femenino
que deja de escribir con la mano doblada
para ocupar más que bolígrafos
a veces quietos,
El natural deseo nunca dice su orígen ni su traslado
sólo dice el augurio.
Tu boca es un niño.
!qué crezca su rojo, qué crezca!
________
El secreto es que estás caminando azul
que abres la boca para hablar sólo de mí
que no duermes vestido
además
que un eje es una congoja
y que la degradación es un eco que comía.
Sucedes en la acecha
en un cazador que canta con la ojera
el silencio imposible del insomnio,
Apenas me erosiono y no envejezco
es que una isla me asigna piedad y tus ojos
he andado estremecido
también la química había llorado
y tú
que te elevas desde el amor que no se nombra hasta el recuerdo
como buscando ciudad
que aprietas el sexo
para excederme en la miseria
Coces vértigo y rebelión
a un suelo con cuchillos
y me degradas tu nombre que cede en el abismo
Secreto es: Los ojos de Arturo.
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