
Enero no siempre huele a nuevo...
Sepultaron y desterraron a unos ojos
los meses que acechan los adioses.
Mi propia noche con los ojos de garganta
de mordaza
es que nadie oye su atado murciélago de día.
Silva el tiempo y purifica excepto a él
sufrido por ti, no por mí.
Si tan sólo el cielo fuera piso
y tu casa fuera un río
sólo entonces me sabría bajo y alto
desplomado y volador. Complacido.
Si tan sólo tu amante fuera mío
sólo entonces fuera yo sencillo
y tú un corazón cernido y fecundo de piel rosa.
Mientras lo posible es imposible
que desgarre el reloj su instante de anciano
que la lechuza ría aletargada sus inocentes deseos
y las serpientes moribundas arrastren destierros;
mientras que el tiempo no lo es
sólo un yugo que pervierte su depósito
un ensueño que destierre de nuevo tus ojos
y que dé su itinerario bermellón en vetas.
Hombre que no busca
hombre ceniciento y tuyo
desprendido del tiempo, te amo
con un gruñido y una profecía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario