
El silencio parece norma, panorama seco de lenguas.
Tu voz de dedo es una paliza y tus terrazas
-que ya no ocupan ni un centavo de cielo-
son una espuma que hierve la boca.
Plañimiento, plañimiento, plañimiento
del oscuro herido
y tu desembocaduras.
Sigues vomitando las prostitutas
el encargo es poner en tu labio una rana repetida
de un no cuento,
comentar a Ofelia sus senos podridos de agua.
Tus sutilezas embargadas hipócritas
Sigues siendo silencio. Línea con fósforo
tinta de negro rubor. Mi puñal de seda.
Seguro un amor interminable
un vacío de lento aliento
un duro retrato de niño de provenir sospecha.
Desde el vórtice de tu cráneo hasta tus manicomios
!Emergencia!
un mamotreto
Sin sueldo de manos
Gerardo sin célula de mudo
dirá la multiplicación convicta de la nieve que entierra
en una manzana que lleva en la izquierda.
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