lunes, 31 de enero de 2011

Último homosexual


Que todo no era igual a ti, dijiste
sin mí, las horas saben a sexo duro
Un tacto que se acostumbra.

Aceituna, dolor y aceituna
boca, dolor y boca
Cuánto la ciruela mató su prodigio para darte el rojo labio
y conduces el silencio gimiendo tu elevación.

Como inextingible
vas a rezar la mujer que te quiso
y ahogas al hombre en historia de almohada
sin sueño, con el vientre desvelado
dispuesto de historia.

Y cómo
¿ojos que no leen?
¿garganta que no dice?
¿morir para encontrarse?
Tienes un brazo que nunca despierta
una escritura muy fatídica y bórica
que consume una amargura inadmisible.

-Esto, que tú escribes, es grieta común
día largo del que nunca quiso estar contigo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"vas a rezar la mujer que te quiso.... (espectacular!!!. Norma